domingo, 26 de agosto de 2007
Cuando la oscura noche haya bajado
a mis párpados cerrados para siempre
y este mondo esqueleto humillado
pida volver, regresar, a sus orígenes,
permíteme oh Dios misericordioso
que escoje mi descanso entre las ruinas
de Mandú olvidadas por sus ingratos hijos.
El tifón de las pasiones o el terror a la muerte
los repartirá por toda la superficie de la tierra
y, cuado de noche se les entristezca el corazón,
recapitularán lloriqueando.
Allí, acostado debajo de una sencilla sepultura,
como tantísimos otros pobres del mundo
jóvenes y ancianos antes de la desgraciada diáspora,
esperaré la hora, el tiempo del veredicto.
En ese montículo funesto tan solo habrá
flores silvestres y una humilde cruz latina.
El caminante al ver este modesto mausoleo
leerá con el llanto en ciernes en sus ojos
aquí reposa Dominique Ngoye-Ngalla
un don nadie manduano que no hizo
gran cosa por su patria
sino amarla con devoción.
La paz esté con él y que duerma tranquilo.



Ngoy Dominique
(Poemas rurales, 1074)

Tags: Poeta congolés, Congo, Poesía, Poema, Poesía africana, Literatura africana

Publicado por Senocri @ 20:17
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