Pocos árboles florecen sin follaje,
pocas flores se abren sin perfume
y pocos frutos maduran sin pulpa,
tú eres el follaje, tú eres el perfume,
tú eres la pulpa del viejo árbol
que es mi raza, oh lamba.
Tu nombre rima bien con piernas*
en esta lengua que he escogido
para presrvar mi nombre del olvido,
en esta lengua que le habla al alma
mientars que la nuestra murmura al corazón.
Tu nombre rima bien con piernas
con las piernas que cubre tu fineza
transparente,
pero rimas bien con muchas otras cosas
en mi pensamiento.
Tu aparición rima con los peñascos de Imerina,
cuando hay fiesta y la muchedumbre va por las terrazas
con las bandadas de pacíficas garcetas
que vienen a posarse en los bosques de juncos
desde que naufraga el sol.
Con la roja tierra que alimenta los bambúes,
con las cabañas que bordean las arboledas,
¿qué colmenas llenas de mujeres-niñas?
¿qué mujeres-niñas ungidas con grasas vegetales?
con el sol resplandeciente
y las fuentes que ocultan las malezas
y todas las desconocidas bellezas de la isla austral
que tú animas plegada sobre los hombros de los míos
oh, lamba, que he abandonado
pero que envolverá al fin,
en el silencio de la tierra
de donde brotará el impulsso de las hierbas.
Rabearivelo
(Presque-Songes)
*Lamba: traje típico malgache; gran chal blanco con el que se envuelven hombres y mujeres
*En francés riman lambe y jambesTags: Jean-Joseph Rabearivelo, poeta malgache, Literatura africana, Negritud