Toda comunidad
exige de sus miembros sones y movimientos 'gratuitos'. En esos rituales
colectivos de la voz y del cuerpo podemos hallar todo el estado subjetivo de un
pueblo, sus realizaciones y sus frustraciones. Esas prácticas 'no utilitarias'
son doblemente reveladoras en las Estados Unidos, porque allí han venido a ser,
a la vez por el contenido y por la forma, extraordinariamente 'negroides'.
'Las canciones satíricas y las endechas de un pueblo oprimido -observa un
antropologista- se han convertido en el fondo sobre el que destacan sus
placeres y las distracciones de toda la sociedad.' Y según nuestro crítico más
eminente, el negro 'nos dio al menos la base, sin ninguna duda, de todas
nuestras danzas populares'. Curiosamente, ese comercio 'estético' se ejerce por
encima de las rígidas barreras de castas. En dos sectores clave de nuestra
cultura colectiva, por lo menos (la música y la danza), la búsqueda del
deleite se reduce, poco más o menos, a una búsqueda de lo negro; se convierte,
de hecho, en un contacto colectivo con el intocable, en una caricia del
intocable...
¿Quién es, exactamente, el negro que canta esas ‘canciones satíricas’ y esas ‘endechas’
para el consumo blanco, y que danza esas danzas 'sin co-acciones'? ¿Tenemos que
entendernoslas aquí con una manifestación del ‘verdadero’ negro, del negro
esencial, entusiasta y poseído, emocionalmente hipertenso, espontáneo, cuyo yo
'no europeo' se nos revelaría a través de un medium ‘natural’, de pies
frenéticos y de cuerdas vocales estremecidas?
Nos complace
pensarlo así. Nos enorgullecemos de conocer al ‘verdadero’ negro, al negro ‘auténtico’,
y desde hace largos años hemos venido a igualarlo a uno de nuestros primeros
héroes populares extraeuropeos: el danzarín y cantor estático. ¿Pero acaso el
negro ‘da’, da tan libremente como suponemos, por sus músculos, y por su boca,
y por el simple hecho de que él es así? ¿No será más bien la nación blanca, en
su necesidad devoradora de una canción y de una danza que no puede engendrar
por si misma quien suplica ardientemente que se ‘de’ en esa forma?
(seguirá este pequeño ensayo)
Tags: Negros yanquis, Poder negro, Discrinación racial, Ensayo