martes, 19 de febrero de 2008

Toda comunidadexige de sus miembros sones y movimientos 'gratuitos'. En esos ritualescolectivos de la voz y del cuerpo podemos hallar todo el estado subjetivo de unpueblo, sus realizaciones y sus frustraciones. Esas prácticas 'no utilitarias'son doblemente reveladoras en las Estados Unidos, porque allí han venido a ser,a la vez por el contenido y por la forma, extraordinariamente 'negroides'.

'Las canciones satíricas y las endechas de un pueblo oprimido -observa unantropologista- se han convertido en el fondo sobre el que destacan susplaceres y las distracciones de toda la sociedad.' Y según nuestro crítico máseminente, el negro 'nos dio al menos la base, sin ninguna duda, de todasnuestras danzas populares'. Curiosamente, ese comercio 'estético' se ejerce porencima de las rígidas barreras de castas. En dos sectores clave de nuestracultura colectiva, por lo menos (la música y la danza),  la búsqueda deldeleite se reduce, poco más o menos, a una búsqueda de lo negro; se convierte,de hecho, en un contacto colectivo con el intocable, en una caricia delintocable...
¿Quién es, exactamente, el negro que canta esas ‘canciones satíricas’ y esas ‘endechas’para el consumo blanco, y que danza esas danzas 'sin co-acciones'? ¿Tenemos queentendernoslas aquí con una manifestación del ‘verdadero’ negro, del negroesencial, entusiasta y poseído, emocionalmente hipertenso, espontáneo, cuyo yo'no europeo' se nos revelaría a través de un medium ‘natural’, de piesfrenéticos y de cuerdas vocales estremecidas?

Nos complacepensarlo así. Nos enorgullecemos de conocer al ‘verdadero’ negro, al negro ‘auténtico’,y desde hace largos años hemos venido a igualarlo a uno de nuestros primeroshéroes populares extraeuropeos: el danzarín y cantor estático. ¿Pero acaso elnegro ‘da’, da tan libremente como suponemos, por sus músculos, y por su boca,y por el simple hecho de que él es así? ¿No será más bien la nación blanca, ensu necesidad devoradora de una canción y de una danza que no puede engendrarpor si misma quien suplica ardientemente que se ‘de’ en esa forma?

 

(seguirá este pequeño ensayo)

 


Tags: Negros yanquis, Poder negro, Discrinación racial, Ensayo, Bernard Wolfe

Publicado por Senocri @ 14:40
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