Mi cabeza es inmensa, enorme. Mi mirada es con ojazos de sapo. Y un cuerno se yergue en mi nuca. Sin embargo, ah, sin embargo, música mágica emana de mi ser. ¿Cuál, dime, cuál es el árbol del que sale ese raro perfume? Belleza negra, ¿cómo se te ocurre nacer en una charca? ¿Cómo puedes brotar de esa repugnante soledad? Ustedes, que me miran, estiman que esta voz de mi herramienta me libera, que soy un manantial, un pensamiento que revolotea. Pues no, tan solo hay en mi una laguna de dolor inmensa...