Foto de Wifredo Lam


Césaire y Lam: inquietudes y reflexiones
Por la Dra. Yolanda Wood*
WifredoLam (1902-1982) y Aimé Césaire (1913) se conocieron en Martinica. [1]En el año 1941 se produjo el encuentro de dos antillanos fundadores.Uno y otro estaban de regreso al país natal provenientes de la Europaen guerra. Ambos en circunstancias de ansiedad ante las urgencias delpresente y los apremios del porvenir. Un encuentro breve perotrascendente por su significación cultural. Para ambos se inauguraba unnuevo período de inquietudes y reflexiones. Desde sus respectivospaíses desplegaron una labor mayor y decisiva que marcaría un momentoesencial en la evolución de sus propias obras y en el impacto queadquirirían en el contexto regional e internacional.
Los dos habíanmarchado muy jóvenes a Europa a realizar estudios. Lam, once años mayorque Césaire, tuvo experiencias muy intensas durante sus años en España.Allí aprendió el arte de los grandes maestros, formó una familia y laperdió –esposa e hijo– por la miseria y la tuberculosis. Allí tomópartido por la República española participando en las milicias quedefendieron Madrid. Césaire regresó a Martinica en septiembre de 1939ante la inminencia de la guerra a la edad de 26 años cuando sutrayectoria artística se revelaba ya exitosa en Francia. Lam de manerabrusca tiene que abandonarlo todo después de 18 años de ausencia.Regresó a su país en 1941 con 39 años de edad donde era un desconocido.En el primer lustro del 40 están los dos de retorno en el país natal,desde donde inauguraron una nueva aventura de intensas formulaciones ynovedosas propuestas.
Por primera vez se produjo una tal proyección de notoriedad intelectual y reconocimiento artístico de artistas del Caribe desde el Caribe mismo.En ello tuvieron mucho que ver la madurez alcanzada por ambos en susetapas europeas precedentes y el modo en que asumieron el reto de unareinserción creadora en circunstancias tan complejas. Igualmenteimportante fue el desplazamiento de una comunidad de importantesintelectual desde Europa a América en esos tiempos de guerra, entreellos André Breton, quienes activaron una red de relaciones entre artistas e instituciones de Latinoamérica y el Caribe, y de ellos con los Estados Unidos. Se trató de una coyuntura sin precedentes.
La guerra había debutado en Europa en 1939. Ese mismo año apareció publicada en la revista Volontés (Paris, No. 20), la primera versión de Cahier d´un retour au pays natal, obra con la que Aimé CésaireLa Habana por Lydia Cabrera, y publicada con prólogo de Benjamín Peret e ilustraciones de Wifredo Lam. [2] En 1947 se publicó en Estados Unidos una edición bilingüe con prefacio de André Breton, cuyo texto había publicado originalmente, en el año 1944, la revista Tropiques (1941-1945) que fundó y dirigió Aimé Césaire en Martinica.En esta concatenación de acontecimientos se teje un entramadocontextual en el primer lustro de la década del 40 que interconecta Lam, Césaire y Breton; Francia, Martinica y Cuba.
Estarelación de nombres y acontecimientos bastaría por sí sola paradistinguir su importancia en el contexto caribeño. Sin embargo se tratóde un proceso mucho más profundo por el modo que el Caribe se insertó en una itinerario cultural que se desplazaba desde Europa y que a través de América,conectaba el viejo continente con los Estados Unidos. Se redefinía unmapa cultural que inauguraba la configuración de un nuevo podersimbólico para el hemisferio occidental en vísperas de la segunda mitaddel siglo XX. Se trató de un importante cambio de paradigma.
Césaire y Lam,aún bajo los influjos del surrealismo, transitaron por una nuevaexperiencia en las que el contexto impuso sus jerarquías para revelar,fuertemente, la legitimación de otras fuentes originarias,fundamentalmente la africana, mítica y ancestral. Lam y Césaire fueronsímbolos de esa nueva trayectoria crítica de apropiaciones de loeuropeo, que tan bien conocían; y de puesta en valor de sus propiasraíces culturales en discursos artísticos que mostraban los inusitadoscaminos de la antillanidad.
Césaire y Tropiques
En ese primer lustro de los años 40, Césaire fundóuna publicación que fue su plataforma de acción y reflexión durante losaños de la guerra europea. Desde ella aglutinó fuerzas y formóconciencias. Fue una revista de pensamiento intelectual por la índolede sus propuestas: Tropiques, una revista ejemplar, que logró mantener la indagación y la observación crítica durante su corta –pero intensa– existencia en Martinica, una isla –que con palabras del poeta– estaba “completamente fuera del mundo”. [3]
Bienque la revista se propuso ser cultural, no escapó a las contradiccionesy complejidades de su tiempo por lo que pudieran perfilarse ciertosparalelismos con otras publicaciones en el Caribe, como Revista de Avance (Cuba) o 'la Révue Indigène (Haití). Césaire quería que Martinica sereencontrara en sus páginas y por ello no podía ser una revistacultural en abstracto. Le inquietaba que las Antillas fueranexclusivamente consumidoras culturales, y decía, “(&hellip
hetrabajado para que puedan expresarse ellas mismas, hablar, crear. Poreso era necesario un centro de reflexión, un espacio de pensamiento,una revista”. [4]
Césaire y el equipo de Tropiques, eran conscientes del momento “ingrato y políticamente peligroso” en que viviría la publicación. Algunos de los integrantes habían tomado parte, como René Ménil, en una publicación precedente, Légitime Défense (1932), de vida efímera, pero de una gran profundidad en sus textos. La nueva revista fundada ahora por Césaire, no escapaba a las tendencias de su tiempo, y según el poeta, cuando André Breton leyó los tres primeros números “creyó que yo era surrealista (&hellip
lo cual no era ni enteramente falso ni enteramente cierto”. El encuentro de Césaire y Ménil con Breton en Martinica yel interés que mostró el francés por las ideas sobre las cuales girabansus autores en aquella revista que encontró en la vitrina de unapequeña librería en Fort de France; fueron un acicate –una revelación– para ellos: “Yodiría que el encuentro con Breton fue una confirmación de las verdadesa las que yo había llegado por mis propias reflexiones. Eso nospermitió ganar tiempo, ir más de prisa, llegar más lejos (&hellip
fue unencuentro extraordinario (&hellip
para mí algo MUY IMPORTANTE, como habíasido el encuentro con Senghor, diez o quince años antes”. [5]
Tropiques estuvo sometida a la censura y a una lectura “entre líneas” con palabras de Ménil.A silencios y vacíos cargados de significación para los lectores de sutiempo y proceder con modos discursivos que se apoyaron en la retóricadel lenguaje y de la poesía. En su multiplicidad de puntos de vistas, Tropiques, ha dicho Ménil, “fuela expresión de las perspectivas, de las esperanzas, de la voluntad dela izquierda revolucionaria antillana en los años 40”. [6] Es deresaltar esa voluntad inclusiva de lo antillano y caribeño que seperfila en la publicación donde aparecieron contribuciones de loscubanos Lydia Cabrera y Alejo Carpentier.
Roger Toumson en su prefacio a Anthologie poétique de Aimé Césaire, calificaba a Tropiques como “una revista de combate”, una modesta publicación trimestral que ejerció una influencia intelectual e ideológica considerable”. En lo cultural, precisa, “contribuyóa la definición de una identidad colectiva antillana poniendo el acentosobre la comunidad de destinos de los pueblos negros y sobre lanecesidad de revalorizar el legado africano”. [7]
En la revista se encuentra una extensa obra poética de Césaire realizada durante esos años que se integrarían, en gran parte, su libro Les armes miraculeuses (1946). Como ya se ha indicado, en 1947, aparecerá en Estados Unidos, el volumen Cahier d´un retour au pays natal, con prólogo de André Breton.
Cuadro de La Jungla de Wifredo Lam
Lam y La Jungla
Entre 1941 y 1945, Lam está en Cuba.En esos años se define su personalidad artística y su lenguajesimbólico. Fue uno de los primeros artistas plásticos de la región, yel primer cubano, en haber tenido la experiencia de un itinerarioantillano [8] en época tan temprana de la década del 40 cuando aún laperspectiva de “lo caribeño” era muy limitada en la conciencia y la subjetividad regional. El artista escapa de Europa sin otra alternativa.
El encuentro de Lam con el Caribe fue físico y espiritual. Desde su llegada a Martinica, Lam inauguróel camino de las auto-revelaciones y el viaje hacia sí mismo, por lanaturaleza viva que lo transportó a sus orígenes, por el encuentro con Césaire y por la huella de africanidad que debió adquirir dimensiones cada vez más importantes en su memoria. La obra de Lam remitea un mundo que integró, en una dimensión cubanísima y antillana, losaportes del imaginario mítico africano. Se trata de una simbiosis deelementos diversos que alcanzan su apoteosis en La Jungla, obra que legó una zona mágica para todo el arte posterior. A diferencia de Césaire, Wifredo Lam se encuentra más sólo y aislado en su espacio creativo desde donde entabla un nexo profundo con sus orígenes culturales.
Fue en la revista Tropiques donde apareció en 1945, el primer importante ensayo de la pluma de Pierre Mabille sobre La jungla de Wifredo Lam, obra que entonces ya había sido adquirida por el MoMA de Nueva York.
En estos años de creación, Lam mantieneun predominio figurativo, pero resemantiza sus referentes y crea unapersonal iconografía de carácter sígnico visual. En ese sentido superatodo aspecto factual de lo visible y penetra al sentido de susindagaciones visuales desde lo simbólico-expresivo. Lam construyó en el Caribe su espacio artístico original y su poética de misterios ocultos.
Al referirse a su obra en 1947, Césaire decía que “Lamfija sobre la tela la ceremonia por la que todo existe: la ceremonia dela unión física del hombre y del mundo (&hellip
Lam celebra latransformación del mundo en mito y convivencia (&hellip
en definitiva lo quepor su intervención triunfa en las Antillas es el espíritu de lacreación”. [9]
Lam y Césaire, construyeron un andamiaje discursivo para la resistencia cultural en el Caribe desdesus universos artísticos respectivos y lo proyectaron, con una obraconsistente, excepcional y liberadora, al ámbito internacional. Ambosfueron referentes culturales de su tiempo y de nuestro tiempo, aún.Vivieron años convulsos y contradictorios. Con modos de inserción yactuación diferentes, se inscribieron en esa temporalidadhistórico-cultural tan fecunda y compleja. La obra de Lam y Césaire enese primer lustro de los 40 marcó un antes y un después en las artescaribeñas y fue porque en ambos se distinguió lo que el propio Césaire definiera como la naturation: “Un retour à la nature profonde de soi-même”,retorno intenso y productivo en el espacio y en el tiempo hacia losinicios de todo. Una inflexión a lo originario donde se encuentra looriginal. Una vuelta a las islas prometedoras. Retorno indagatorio,reflexivo y trascendental.
* Directora del Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas.
[1]Wifredo Lam ha dicho que “en aquel lugar reconoció su paisaje de niño;por doquier la vegetación le era familiar. De algún modo estaba devuelta a casa”. Núñez Jiménez, Antonio. Wifredo Lam, Editorial LetrasCubanas, La Habana, 1982, p. 158
[2] Cf. Aimé Césaire: Retorno alpaís natal, Fundación Sinsonte, España, 2007. Traducción de LydiaCabrera y Lourdes Arencibia. Prefacio de Benjamín Péret. Postfacio deLourdes Arencibia. Ilustraciones sobre dibujos de Wifredo Lam.Fundación Sinsonte. España. 2007.
[3] Jacqueline Leiner : “Entretienavec Aimé Césaire”. Tropiques. Tome I. Nos. 1 a 5, avril 1941-avril1942. Editions Jean-Michel Place. Paris, 1978. p. V. Traducción Y.W.
[4] Ibid, p.V Traducción Y.W.
[5] Ibid, p.VI. Traducción Y.W.
[6] René Ménil : Pour une lectura critique de Tropiques. Ibid., p. XXXIV.
[7] Aimé Césaire. Anthologie Poétique. Presentación y notas de Roger Toumson. Imprimerie Nationale.1996, p. 11. Traducción Y.W.
[8] Después de Martinica, Lam tendrá una estancia breve en Santo Domingo.
[9] Aimé Césaire: “Wifredo Lam y Las Antillas”. Citado por Antonio Núñez Jiménez, Op.cit, p. 163. adquiere un amplio reconocimiento como poeta negro y antillano. En 1943 fue traducida a la lengua española en
Tags: Negritud, Literatura caribeña, Cultura negro africana, Aimé Césaire, Yolanda Wood, Wifredo Lam