Hoy eligen, en la USA, a Obama (D. Barak) O no. Eso... quién sabe. Pero ya lo están poniendo en el ara del altar, presentándolo como motor de cambio y adalid para salir de la crisis. No dicen qué dirección va a tomar ese cambio, ni a quien va a salvar de la crisis.

Muchos, no obstante, como es negro, ven en él una especie de gladiador rebelde a punto de liderar a los esclavos del planeta. Un Espartaco en ciernes, en libertador en agraz. O un Kunta Kinte para uso y consumo local de los yanquis. En cualquier caso, alguien que les va a sacar las castañas del fuego. De ahí que estén expectantes. Por eso su expectación es máxima. Y de ahí se sigue que sean como mirones esperando recibir el maná del salvador.
Y no. Nada indica que la realidad confirme sus deseos, que apoye sus sueños. Es negro, si. Pero... no tanto. Por supuesto, no ha llegado, tras una larga travesía, en patera. De familia acomodada, eso si, ha estudiado en buenos colegios. Y hasta ahora se le ha hecho el culo gaseosa yendo a saludar a las tropas mercenarias invasoras de Irak y Afganistán; también ha perdido el trasero, apoyando, con fervor, el plan de salvamento del Gran Capital a costa del erario público.
Eso por una parte.
Y por otra, nos atrevemos a decir que es una gran falacia eso de la rebeldía, los espartacos y los kunta kintes. Lo es hoy y lo ha sido siempre: no hay jefes, líderes, adalides, si no hay una masa dispuesta, decidida, arrojada, valiente, para plantarle cara a la vida, aun a riesgo de perderla. Si se da esa masa, nace el líder, mana la protesta y brota la chispa que corre e incendia todo el orbe. Con las teas en la mano de todos, claro.
Entre los obreros del mundo, entre los trabajadores asalariados, entre los esclavos modernos (los que somos conscientes de ello y no hemos dejado arrumbada la conciencia de clase en un rincón) se sabe que es con el concurso de todos cuando se realiza el cambio. Lo hemos cantado en multitud de ocasiones:
'Ni en dioses, reyes, ni tribunos está el supremo salvador. Nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor' (1).
De modo que pensar en esperanza de liberación fuera de nosotros mismos, es pensar en lo escusado, remedando a Cervantes.
Ese Obama que pintan es, en realidad, como decía Norman Mailer de Kennedy:
"el viejo pastel de manzana que sabe a rancio y a humedad, pero presentado en un nuevo envase y flamante -tiene un grabado en su tapa de celofán- que, según los estudios llevados a cabo sobre la motivación, es más efectivo que el de la antigua tapa para la difusión del pastel de manzana" (2).
Pero si resultara, como algunos lo sueñan, con veleidades de justicia, que no se le ve por parte alguna, lo matarían y... aquí paz y después gloria. Con la consiguiente alegría de la Asociación Nazional del Rifle y otras organizaciones financieras. Hay ejemplos de ello que todos conocemos.
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(1) Versos de La Internacional
(2) En 'Crónicas presidenciales'
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