lunes, 26 de enero de 2009
En la portada de una de sus últimas publicaciones, 'Cantar de las dos Torres', si no la última, Agustín García Calvo (D. Agustín) que algunos le dicen El Maestro,y con razón, porque maestro fue en institutos, academias yuniversidades y aún sigue ejerciendo su magisterio...; decimos que, enla portada, su nombre, como autor de este cantar, viene (como en otroslibros suyos de poesías) entre signos interrogativos; tan notorios,además, que están trazados con su puño y letra, es decir: con sucaligrafía particular.

¿Por qué lo hace?... ¿Qué quiere indicarcon esos signos?... ¿No se considera autor del librito?... ¿No sonsuyos los diecisiete poemas?... ¿O qué?...

Veamos en este caso concreto: lo que narra no ha nacido mayormente de su imaginación, ya que, se dice en la contraportada, 'aprovecha el resonante derrumbe de las torres gemelas' de la imperial ciudad de Nueva York.De modo que, en puridad, son otros los que tendrían que apropiarse deese escacharramiento, del amasijo de materiales y cadáveres, en que seconvirtió la Fe de haberquerido posesionarse del cielo, al tiempo que ponían barricadas a latrayectoria de los rayos del sol sobre los humanos, achicándolossombriamente; y fueron otros los que, impulsados por la Fe, estrellaron 'tres aviones, tres de chatarra y de pedo de gas' contraesos elevados complejos arquitectónicos de la vanidad; no ha sido él,precisamente él, el inventor, el ideólogo, de tal hazaña; de su caletreno ha nacido semejante desbaratamiento; brotó, si, de la Fe contra la que guerrea; a ella, por lo tanto, y sólo a ella, hay que colgarle el mérito. No nos extraña que dude de su autoría.

Emperola interrogación ya tiene, en su misma sustancia, una cierta negaciónde... Por lo que no está bien expresado eso de poner 'duda';no, no es duda, sino certeza lo que encierran esos dos signosinterrogativos, lo que queda implícito en la pregunta: él ha escogidolas palabras, ha hilado las frases, ha colocado el pentagrama y le hapuesto música a la epopeya: música 'risueña y tremebunda'. En resumen: ha querido dejar constancia literaria del colosal estropicio de la Feque, en ocasiones, dicen, mueve montañas; y, en este caso concreto,desmorona torres que antes había levantado. Es como un notario que dafe de lo que aconteció, mas como, por otra parte, él es el que ordenalos elementos de la trama y pone a su capricho otros que no estaban enel sangriento guión de los ideólogos del desaguisado, de ahí sutitubeo, su autoría interrogativa, su no pero si.

Aunque,quizás, haya querido decir algo más, sobre las creaciones de obrasliterarias, con estos signos de interrogación con que encierra sunombre: ¿Agustín García Calvo?

Yalo hemos dicho, lo repetimos: ordena los trozos del drama, y quita oañade otros, él escoge los vocablos, engarza las oraciones y elige elformato: la epopeya. Y, sin embargo, todo... o casi todo... (¡quéexageración por nuestra parte!)... le viene dado: tanto el hecho en si,como los tambores atronando, ya en Grecia se hacían cánticos parecidos; Homero los materializa en la Iliada y la Odisea; hastalas viudas de los aviadores Aixa, Fátima y Marien son sacadas delromance castellano y en el mismo orden se les hace aparecer en el 'Cantar de las dos Torres'.

Pero, ¿es Homero uncreador personal o un ser colectivo?... ¿no estaba en el común de lasgentes todas esas historias?... ¿no se contaba, así, con ese acento, alamor de la lumbre?... ¿no se ha trasmitido de generación engeneración?... ¿no se lo narraban los padres a los hijos?... ¿esrealmente Homero el autor?... ¿O quién?...

Y mas preguntastodavía: ¿no son los autores, que hoy firman, individualizándose sinrecato, herederos de una riqueza que es del común?... ¿no se copian, enocasiones, las ideas unos a otros?... ¿no se choricean (perdón por lapalabreja) hasta versos enteros sin citar su origen?... ¿no lo hemosleído (sin que esto desdore su memoria) en cumbres poéticas tales como Lorca, Alberti y otros?...

Ya escribimos, en una anterior reseña sobre este mismo poemario, que el Conde de Volney, en su libro 'Las ruinas de Palmira', pone de relieve, para que se vea más nítido lo que es la Fe, cómo, antes de la batalla, los ejércitos le rezan a Dios para que les sea propicio en su guerra contra el enemigo. Involucran a Dios (ese fantasma) a fin de bendecir tal carnicería. Ambos creen. Tienen Fe. Agustín García Calvo (D. Agustín) quien guerrea contra esa Fe, comonosotros, seguro que conoce esa obra. Y la habrá leído. Sin duda. Yhabrá más autores que hayan puesto de manifiesto esta contradicción dela Fe. Nosotros hablamos de lo que conocemos.

Esto no quita, en modo alguno, valor al 'Cantar de las dos Torres'. Es más, su interrogación de la portada incrementa su valía porque Agustín García Calvo, así, lo une, y se une, más, al Hombre Colectivo sin dejar por ello de ser un individuo creador.

Estonos parece a nosotros, aunque, estamos seguros, dada la complejapersonalidad del maestro, de que esta manera de presentarse al públicotendrá otras motivaciones que habrá teorizado y expresado en multitudde ocasiones y en distintas tribunas desde donde se dirige a susoyentes. Pero nosotros las desconocemos.

*

Y ya paraterminar y en otro orden de ideas: en posterior escrito (si es que lohacemos, que eso está por ver) trataremos de ver qué se nos desprendede él (del cantar de esas torres) en cuanto al modo y manera deguerrear contra la Fe que monta, como hemos podido ver, estos tinglados tan sangrientos.

Lo decimos porque se nos viene a la memoria aquello que escribiera Aimé Césaire, en su 'Cahier d'un retour au Pays Natal', impidiéndonos permanecer como mirones:

"Ysobre todo mi cuerpo y también mi alma, guardaos de cruzar los brazosen la actitud estéril del espectador, pues la vida no es unespectáculo, un mar de dolores no es un proscenio, un hombre que gritano es un oso que danza... '.

Pues eso, vamos a ver si el poema nos mueve a actuar en consecuencia.

Tags: poesía, José Mª Amigo Zamorano, Agustín García Calvo, reseña

Publicado por Senocri @ 16:46
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Publicado por mujermentirayel
martes, 03 de febrero de 2009 | 4:20
Me encantó eso que se dice de la fe, que solo sirve para montar carnicerías o agravios como las torres gemelas. Ya había leído antes que si se hacen tales matanzas o agravios que al menos no se invoque el nombre de ningún dios. Hay razón.