lunes, 16 de febrero de 2009

(viene del post anterior) FINAL

Así estuvieron las cosas.

El maestro, empero, ni fue a la cárcel, ni cristo que lo fundó.

De lo cual nos alegramos.


Nosotros queremos dar nuestra particular visión de él. El que quiera obtener datos prietos, sistemáticos, científicos, serios, concienzudos... que busque en otra parte. Aquí solo encontrará una parcelita sin importancia. O si la tiene será mínima.

Recordamos que, de las pocas cosas que le hemos leido (su producción es numerosísima), nos llamó la atención el que los poemas estuvieran hechos de una forma tan sencilla, con un lenguaje tan de andar por casa, que nos parecía estar oyendo hablar a nuestro padre, a nuestra madre, o a cualquier campesino de Zamora. Lo atribuimos a su nacencia. Nada más lejos, nos hemos ido dando cuenta que es un lenguaje elaboradísimo. Entre los artículos que nos envió para la revista uno, 'Gracias a Rufino', nos abrió la mente. Parecía hecho de corrido, a la pata la llana, pero no, tenía ritmo, musicalidad, gracia y un  dominio del lenguaje que parecía indicar que la belleza está en el habla de las gentes, no hace falta retorcer las frases para que salga una obra de arte, solo se necesita saber componer lo que se quiere decir; y eso solo lo logra un maestro.

A la biblioteca que digíamos entonces llegó una donación de sus obras hecha por una admiradora. Leímos algunas páginas; nos viene a las mientes 'Razón común' y aquí descubrimos otro registro: el de investigador. Son pequeños hallazgos que nos han demostrado lo abierto que está a todas las manifestaciones de la época en la que vive. Otra muestra: en la entrevista que le hicimnos se nos ocurrió preguntarle acerca de esa frase o consigna de un miembro del Departamento de Estado norteamericano 'La Historia ha muerto'.

Sobre eso, nos dijo, ya había escrito algo también.

¡Qué tío!

En fin, hemos ido descubriendo la luna poco a poco.

¡Valiente vernegía!

Nos hemos perdido las enseñanzas de un personaje singular, sorprendente, valioso, incómodo para muchos... sin duda un grande de las letras y del pensamiento. Y a estas alturas de la vida, a esta parte del partido, en estos momentos, cuando ya uno ha hecho sus gustos, paladeado unos vinos y elegido. .. nos cuesta cambiar.

¡Qué le vamos a hacer!

Y no lo vamos a hacer. Seguiremos con los pobres del mundo, con los poetas africanos sobre todo, con los perdedores del mundo, seguiremos admirando a Martí, Marx (si acaso reeleremos 'Apotegmas a propósito del marxismo' (a ver si por fin lo entendemos), Engels, Lenin e incluso Stalin... hasta la muerte.

Después ya no admiraremos a nadie.

¿O si?


Tags: artículo, José Mª Amigo Zamorano, Agustín García Calvo, memoria

Publicado por Senocri @ 12:35
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Comentarios
Publicado por mujermentirayel
martes, 17 de febrero de 2009 | 2:19
He leído las siete partes con mucho interés. Me uno firmemente a la corriente que seguirá leyendo y admirando a Martí, Marx, Lenin y hasta Stalin ... Pancho Villa, Emiliano Zapata ... hasta la muerte y después ya no.
Publicado por mujermentirayel
martes, 17 de febrero de 2009 | 2:22
Me faltó Engels, el Che y algún otro ...