lunes, 11 de mayo de 2009

4ª: Nemesio Gualdrapa. 1969

a) Descripción

Nemesio era enjuto y macilento, como puesto de perfil, y gastaba siempre cortes de pelo a navaja, terno milrayas y pasador dorado en la corbata. No es valadí, monseñor, esta breve pincelada indumentaria, que tal vez no hubo nunca transportista tan coqueto, ni chofer tan maqueado, ni camionero con más plumas. Oriundo de un villorrio segoviano, hijo de rabanera y matapuercos, Nemesio cursó sus primeras letras al abrigo doctrinal de la Compañía, aunque pronto ahorcó cartillas y plumieres, y poco provecho le hicieron en su vida las rectas enseñannzas ignacianas.

En cambio, dejóle huella indeleble aquella anochecida en que su padre le llevó a conocer mujer, que salió de ella escaldado con el débil sexo, aunque arraigado para siempre en el temor de Dios. Contóme Nemesio que, al irse desnudando la mujerzuela, vio que ésta llevaba prendida entre la braga y el vientre una sobada estampa de Santa Úrsula -superticioso remedio contra preñeces intempestivas-, imagen que luego, colocada en la tosca mesilla, fue testigo mudo de su desvirgamiento.

Aterrado pasó Nemesio por tal trance y, desde entonces siente un profundo asco por el cuerpo femenino y una extraña mezcla de terror y arrobamiento hacia las sagradas estampas. Con ese miedo y una completa colección de imágenes, llegó el segoviano a la ciudad, hambriento de lecturas, caricias y experiencias.

Corrían años de irreverencia y desenfreno, y de la Francia casquivana llegaban emponzoñados aires de algarada y revuelta, si bien ya un poco agostados y un poco renqueantes.

Nemesio, entre ruta y ruta, se dejaba caer en sus días libres por facultades y cafetines donde se cocían los humos bastardos de la protesta, y poco a poco, entre libros y amiguitos, entre música embrutecida y diábolicas pócimas, fue recorriendo su peculiar camino de perdición. A tanto alcanzó su loco libertinaje, que llegó a cumplir tres años de presidio por blasfemia continuada en lugares públicos y reincidente desacato a la autoridad.

De poco sirvieron las colectas de sus novios para mercar amantes mecenarias que aplacasen la ira judicial; que jueces hubo, monseñor, que se prestaron a taloes coyundas y redujeron penas tras aliviar sus bajos. Pero no fue este el caso, y Nemesio ensanchó el ojo de sus lecturas en la trena con los libros que le enviara cierto conocido, baboso poetilla helenizante que perpetra hoy día sus escritos en el diario que dirije el esposo de Yovanna -Ah, Yovanna...- con más desparpajo que acierto.

Y desde presidio me envió Nemesio este sentido poema dedicado a su amigo, años después diputado de ideas populares que falleció de congestión retórica en plena arenga electoral, allá por Murcia.

 

b) Elegía a Rémulo Roger, con quien tanto dormía.

^

Ahora, Rémulo, que te mantienes

al margen de todo asunto mundano

quiero tenerte en este débil verso

que exige un confesor mas bien enano.

^

Ha de servir de penitencia el dístico

que concibe una culpa inmaculada,

y escrito a ratos más o menos místicos

brotóme el cantar en música sagrada.

^

Yo, que ayer estudiaba en el Colegio

Mayor del Jesuita Rimas Humanas,

traidores, mártires e inconfesados

verbos latinos de la edad dorada

^

yo, que ayer divulgaba otros poemas

por la onda inconfundible de la radio

cuando el suave reposo de un taquímetro

lascivo acosaba como el rayo

^

yo, que hablé de Jaime a todas las reinas

que cruzaron cautivas por mi noche,

que lloré a Federico en grave alejandrino

ante la Benemérita con escaso derroche

^

yo quiero ahora, Rémulo, 'regresarte y no puedo'

(... cantaba así el bolero que nos gustaba oír)

^

Aprieto el tiempo ingenuo

entre unas manos líquidas

y sólo así mantengo

tu pensamiento erecto

desamordazando los vinos

furiosos del kilometraje,

la dentellada en marcha,

tormentas turbulentas

sin freno ni aun embrague


... y el cáliz clandestino

que engullo en tu pronombre.

^

He hablado de tí, Rémulo, en cada ágora

taberna o antro de luz roja en carretera

y si pr Madrid paro, voy a lo de Villena.


(continuaráGuiño


Tags: Anónimo, poemas, anticlericalismo, irreverencia, lujuria

Publicado por Senocri @ 22:02
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Comentarios
Publicado por mujermentirayel
jueves, 14 de mayo de 2009 | 2:12
"Diputado que falleció de congestión retórica en plena arenga electoral, allá por Murcia." ¡Qué buena frase para mucho más de algunos candidatos que por ahora en mi patria se lanzan tras una curul en estos tiempos acá electorales!