Doris Lessing, la Premio Nobel inglesa, estuvo viviendo en Sudáfrica y alrededores. Vivió dentro de la discriminación racial. Y sacó sus conclusiones. Como es blanca el material es el blanco. Posiblemente fueran experiencias vividas por ella. Aquí, en este largo párrafo de la página 21, se refiere a un estudiante de agricultura, Tony Marston, blanco, testigo del asesinato de una blanca por un negro.
"Cuando los colonos viejos dicen: 'Hay que comprender al país', lo que quieren
decir es: 'Debe usted acostumbrarse a nuestras ideas sobre los nativos.' En realidad
vienen a decir: 'Aprenda nuestras ideas o lárguese; no le necesitamos.' La mayoría
de aquellos jóvenes habían crecidos con vagas ideas sobre la igualdad.
Durante la primera semana les escandalizaba el trato dispensado a los
nativos y se indignaban cien veces al día por la indiferencia con que se les
interpelaba, como si fueran cabezas de ganado; o por un golpe o por una
mirada. Llegaban dispuestos a tratarles como seres humanos. Pero no podían
rebelarse contra la sociedad a la que se habían incorporado y no tardaban en
cambiar. Adquirir su maldad era difícil, por supuesto, pero no seguían
considerándolo 'maldad' durante mucho tiempo y, al fin y al cabo, ¿con qué
ideas habían llegado hasta allí? Con ideas abstractas sobre la decencia y la
buena voluntad, aquello era todo; un puñado de ideas abstractas. En la
práctica, el contacto con los nativos se reducía a la relación entre amo y
criado. Nunca se les conocía en el contexto de sus vidas, como seres
humanos. Unos meses más tarde, aquellos sensibles y decentes muchachos
se habían endurecido para adaptarse al país árido, áspero y requemado por
el sol al que habían venido a instalarse; habían adquirido una nueva
personalidad más en concordancia con sus miembros fortalecidos y tostados
por el sol y con sus cuerpos curtidos."
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Doris Lessing en 'Canta la hierba', Editorial Argos Vergara, S. A. Barcelona (España) Primera edición: enero de 1984
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