martes, 17 de noviembre de 2009

José Mª Amigo Zamorano: El poder moldeador del azar

Novela:  A Good Man in Africa
Autor: William Boyd
Año: 1981

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Estamos de relecturas. Es época de volver a lo que fuimos y lo que leímos que nos hizo como somos. Ahora le ha tocado el turno a 'A Good Man in Africa' (Un hombre bueno en Africa) de William Boyd.

Adquirimos esta obra por nuestra afición a saber cosas de Africa. Y el autor había vivido en ese continente. Algo sabría.

Y si, está ambientada en un país africano de nombre inventado: Nkongsamba. Sin duda en el Africa occidental. País pequeño, pero rico en petróleo. Algo así como la Guinea que fue colonia española, en principio despreciada por todos, antes de conocerse sus riquezas, al ser un terreno diminuto en el enorme continente africano. Y como Guinea con sus partidos independentistas en liza electoral, quienes, logrado el poder, se convierten en corruptos, para terminar tan impopulares que es el ejército quien sale a la calle para apropiarse del poder y transformarse en más corruptos, pero sin oposición.

Y no, no es Guinea, porque allí se habla del consulado inglés (donde trascurre buena parte de la novela) y los manifestantes gritan contra la ingerencia del imperialismo inglés en sus asuntos. Pero todo lo demás en similar: miseria, pobreza e ignorancia entre el pueblo en contraste con el lujo y riqueza de unos cuantos caciques y corruptos nativos luchando por ganar las elecciones. Y también el pronunciamiento militar es parecido.

Con ese telón de fondo, un hombre blanco, inglés, segundo en jerarquía del consulado, se ve envuelto entre las ambiciones de un político nativo, corrupto, su jefe consular, las enfermedades venéreas trasmitidas por su amante prostituta, el fracaso amoroso con la hija del consul, las relaciones amorosas con la esposa del político citado, el cadáver insepulto de una sirvienta del consulado y su actuación como Papa Noel delante de una duquesa enviada de la casa real británica.

Es un sinvivir que casi lo vuelve loco, en un trajinar estresante a causa de no saber decir no a las cosas más peregrinas que le encargan. Hasta que se revela. Y entonces, si. Las cosas le salen mucho mejor. Recibiendo, cual premio a su febril actividad, un buen polvo, un polvazo, con la esposa de su odiado jefe, el cónsul.

La novela tiene un ritmo trepidante con una encadenada serie de escenas de lo más hilarantes, chuscas y hasta escatológicas. Y como por veracidad que no quede: hasta muere el honrado, el insobornable.

De lo que trata en el fondo, creemos, es del poder moldeador del azar en la vida de los seres humanos. Porque, efectivamente, hay muchísima gente que se deja llevar por los acontecimientos sin oponer resistencia. De modo que, poco a poco, se van yendo por senderos que nunca hubieran pensado ir. Es más, sus sueños, sus ilusiones, sus más íntimos deseos, les pedían encauzarse por otros caminos. Pero debido a ese buenismo, del que estaban creados, el mundo iba labrando con paciente labor sus carnes, arañándolas, hasta verlos transformados en otra cosa. Esa cosa que puede ser un guiñapo humano o bien otra persona que al final se adaptó al devenir azaroso y hasta vivió feliz.

También esboza la postura contraria: la del que sabe donde va y no deja que nadie, ni nada, le arrastre a lugares indeseados. Se da, generalmente, en hombres y mujeres con personalidad acusada. Los grandes personajes son así. Pero no solo ellos, entre gente común y corriente, se dan casos parecidos: saben cuál es su destino y sacan recursos de lo que les rodea para lograrlo.

Hemos creído ver al personaje central, Morgan, entre los que se dejan arrastrar por el azar. Y Adekunle, el político ambicioso, el que sabe mover los hilos del ambiente que le rodea para que coadyuven a lograr sus ambiciones; pero no solo ese, también está el doctur Murray, el honrado e insobornable médico que tampoco se deja mover como veleta por el viento azaroso.

Aparte de trascendencias, la novela es entretenidísima y divertida.

Y según hemos leído, por ahí, en Internet, han hecho una película con ella.

No nos extraña.

Habrá tenido éxito.

Sin duda.


Tags: William Boyd, literatura inglesa, novela, humor, Africa, relato, José Mª Amigo Zamorano

Publicado por Senocri @ 13:36
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Comentarios
Publicado por el_trampero
sábado, 21 de noviembre de 2009 | 23:26
Independientemente de cómo sea la novela, divertida entretenida, amena, certera, etc., es seguro que más vale enfentar el azar y tratar de conservar rumbos elegidos en la propia vida.
Saludos.