Hace algún tiempo el diario madrileño 'El País' editó o publicó una colección de libros titulada 'Novela Histórica' de la cual estamos leyendo una relacionada con África, 'El Galeote de Argel'. Trata, como se dice en la contraportada, de François Cocardon, natural de Six-Fours, Francia, que a los 64 años de edad y pensando que va a morir, hace un recuento de su vida: viajes, cautiverios, evasiones y peripecias desde que a los 14 años fue capturado por piratas argelinos cuando en el barco de su padre navegaba hacia Alicante con un cargamento de sal, trigo y almendras, hasta verse convertido en un próspero pirata, apodado Mustafá, que asolaba las costas de los reinos cristianos y se enfrentaba a otras naves armadas, robando mercancías y apresando esclavos.
En ella, hasta lo que vamos leyendo, se refleja bien esa comercio, piratería o ladronicio entre unas naciones y otras en el Mediteráneo a finales del siglo XVI. Esa lucha por el control del comercio y por la preponderancia de las dos principales religiones.
En esta novela aparecen unos párrafos que nos pueden indicar cómo un cristiano se va haciendo musulmán. Pero que también podría producirse el fenómeno contrario: un musulmán hacerse cristiano. Cosa que, aunque parezca del siglo XVI, puede ocurrir ahora mismo; y luego transformarse ese individuo que ha cambiado de creencia en un intolerante, un vísceral y un terrorista. Nos lo restriegan por los ojos todos los días los medios de comunicación de masas.
Pero, en fin... leamos lo que escribe el profesor e hispanista francés Bartolomé Bennnasar en estos dos párrfos del capítulo X titulado 'Donde Mustafá se compró un barco y se hizo rais':
A)
"Igualmente, tenía costumbre de recitar con ellos las 5 plegarias del día, aunque muchas veces faltase a la primera que es muy temprano, o por mejor decir de madrugada, cuando yo estaba solo en mi casa; pero esta plegaria no se puede ignorar, pues el muecín da tantas voces que despierta a toda alma viviente. Tal como he dicho, empecé recitando las plegarias cristianas, pero más tarde me sorprendí a mi mismo diciendo el 'Vizmila' y el 'Andulila' o jurando por Mahoma, cosa que también era efecto de mi prudencia y disimulo. Así decía 'Allah akbar' que significa 'Loor a Dios que es grande', o 'Gola', que vale 'por Dios'. Cuando estábamos en la galera de Sinan, que era muy piadoso, si había apariencia de peligro y estábamos en ocasión de morir o ser capturados, recitábamos en común la cuarta sura del Corán, de manera que vine a sabérmela de memoria."
...
B)
"Insensiblemente, y sin que yo tuviera sensación de ello, me uní a la ley de Mahoma. Como iba a la mezquita, deseaba conocer qué creían los mahometanos y el sentido de las palabras que decían. Me parecía que aquella secta no era tan malvada como aseguraban los cristianos, pero no comprendía por qué los mahometanos eran tan enemigos de los cristianos, siendo así que afirmaban considerar a Jesús un gran profeta, aunque estaban convencidos de que no fue crucificado, y eran grandes devotos de María. Debo confesar que el misterio de la Santísima Trinidad es difícil de comprender para los pobres humanos, y por eso es un misterio, y me parecía que los mahometanos tenían razón al proclamar que Dios, al ser infinitamente grande, es único, pero no sabía que eran tan enemigos de las imágenes, como lo son entre nosotros los hugonotes, y aquello me entristecía. Yo vacilaba, sin saber qué ley era la mejor, seguro un día de que era la de mis abuelos, de mi padre y de mi madre, y al día siguiente casi convencido de que era la de los turcos y los moros, y estaba desesperado de no poder elegir con firme voluntad el verdadero camino de la salvación."
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(*) Título de nuestra cosecha
Bartolomé Bennasar en 'El Galeote de Argel'
Diario El País, S. L. 2005
Título orignal: Les tribulations de Mustafá des Six-Fours
1995, Editions Criterion, París
1996, Edhasa, Barcelona
Traducción al castellano de Lluis María Todó Vila cedida al Diario El País por la editorial Edhasa
Tags: Bartolomé Bennasar, historia, religión, cristianismo, islamismo, piratería