(viene del post anterior y es un homenaje y recordatorio del profesor asesinado y del martirizado pueblo haitiano)
La lucha de las agrupaciones campesinas por mejorar sus condiciones de vida
Hemos visto que las agrupaciones campesinas contemporáneas representan una especie de evolución de las agrupaciones polivalentes de las 4C (corazón, cooperación, coraje y comunidad) fundadas en los años cuarenta durante el lanzamiento de la primera campaña de alfabetización en el país. Más tarde, la dictadura de François Duvalier las institucionalizó por medio de la Oficina Nacional de Educación Comunitaria (ONEC), y su hijo y sucesor amplió su dominio en la Extensión Comunitaria para la Alfabetización y la Acción Comunitaria (ONAAC) en 1978, poniendo la institución bajo control del Consejo Nacional de Acción Jeanclaudiste (CONAJEC), y por medio también de las masas populares a través de los Consejos de Acción Comunitaria (CAC). Para comprenderlo sólo basta recordar que los campesinos adultos son supuestos miembros de jure de un CAC. La forma de las agrupaciones de campesinos dependientes sustituyó entonces a la forma armada del campesino autónomo que se movilizaba y luchaba por la realización del proyecto "Vivir en libertad o morir".
Dentro de esta estructura geopolítica, las agrupaciones campesinas surgieron en forma de cooperativas, cajas populares y/o grupos de catequesis con vocación agrícola. Muy rápidamente, estos últimos se enfrentaron con la hostilidad de los presidentes de los consejos comunitarios, principalmente constituidos por personalidades locales, que los tildaron de comunistas y, por lo tanto, los consideraron candidatos a ser juzgados como criminales -21-; mientras que la ideología de progreso inspirada en la Revolución de 1789 siguió moldeando las acciones comunitarias. Dicho de otra forma, la lucha contra la masacre de cerdos haitianos y el aumento del costo de la vida siguió el patrón de desarrollo comunitario, considerado como absorción del capital y difusión de la tecnología adecuada en las comunidades locales.
De modo que las movilizaciones campesinas que contribuyeron a la caída de Baby Doc estuvieron sutilmente animadas por la confusión entre el Estado y el gobierno, por un lado, y entre la forma-Estado y la forma Estado capitalista dependiente, por otro lado, parafraseando al economista brasileño Flávio Bezerra de Farias (2001).
Sin embargo, a pesar del predominio del contenido capitalista de las acciones comunitarias y las movilizaciones políticas subsiguientes, la forma-agrupación de campesinos traduce, en realidad, la necesidad de mejorar las condiciones de vida y trabajo de las masas campesinas, hasta tal punto que el desarrollo se convirtió en el reclamo social más inmediato expresado en el medio rural. Así, los especialistas en descalificación de la naturaleza capitalista de las carencias sociales, provistos de su ingeniería social, –supuestamente neutra–, transformaron la calidad de estos problemas sociales en cantidad de proyectos técnicamente bien preparados y susceptibles de desatar las billeteras de las fundaciones y de empresas transnacionales. Por supuesto, por medio de la garantía de lealtad de los diseñadores del proyecto comunitario aprobado por las instituciones administradoras de la beneficencia internacional -22-. En este sentido, el deseo de cambiar de las masas populares cumple también un papel de medio de movilidad social para un séquito de técnicos y de universitarios que, de otra forma, irían a aumentar las filas de rebeldes contra la reestructuración productiva del capital transnacional que produce la desocupación en masa.
Ruptura en la organización campesina o el paso de la lucha de clases a la cooperación desarrollista
Acabamos de ver que la utopía social de mejora de las condiciones de vida campesina continúa estando presente en las agrupaciones campesinas. Sin embargo, esta continuidad está garantizada bajo el control del desarrollismo comunitario. Asimismo se observa una ruptura profunda con la orientación clasista del movimiento campesino tradicional. La forma-agrupación representa la expresión más visible de esta ruptura orgánica. En efecto, la agrupación campesina, como canal de transferencia de tecnología y medio de interacción social, hipostasió el fundamento clasista de las desigualdades sociales bajo la forma de problemas comunes vividos por el conjunto de seres humanos ligados a una localidad. La dimensión temporal está completamente desterrada de la intervención comunitaria, como lo prescribe la Ayuda Pública para el Desarrollo (APD) desde su concepción como forma de control de países antiguamente colonizados. En lugar de la solidaridad campesina derivada de las prácticas de los esclavos contra la explotación, la dominación y la humillación operadas por la modernidad colonial, la cooperación internacional para el desarrollo hace de la solidaridad un espectáculo ya que, en realidad, en el proceso de financiamiento de los proyectos de desarrollo, las masas populares figuran como objetos hablantes que enuncian los primeros elementos estructurantes del proyecto.
En conclusión, son sólo pacientes bajo tratamiento por el mal del desarrollo, ya que no disponen del arte de modificar la estructura del modo de intervención social mediante proyectos de desarrollo. Tal condición de espectadores contrasta con la movilización activa de las masas campesinas de Port de Salut, de Camp Perrin, etc., durante el estallido de la Révolte de Piquets: éstas no estuvieron desde un principio bajo el control de los grandons-bourgeois del lugar. La forma agrupación simboliza pues una ruptura dentro de la organización de las luchas campesinas en Haití, constituidas por movilizaciones populares armadas y animadas por el proyecto autónomo de "Vivir en libertad o morir", es decir, el autocontrol de los productores sobre sus vidas y trabajos.
(*) Título nuestro
Notas: de azul
-21- La ley anticomunista del 28 de abril de 1969 ponía sobre la cabeza de estas agrupaciones una espada de Damocles. Sin embargo, el apoyo internacional a las organizaciones no gubernamentales (ONG) que acompañaron la fundación de dichas instituciones desaconsejó el uso de esta ley por parte de las autoridades gubernamentales. Estas habían elegido aflojar la presión de la Internacional Comunitaria obligando en 1982 a las ONG acompañantes, mediante la primera ley de regulación de sus actividades, a presentar un plan de intervención y presupuesto ante la unidad de coordinación de las actividades de las ONG, servicio bajo la autoridad del Ministerio de Planificación y Cooperación Externa.
-22- La evaluación del proyecto como momento terminal e inaugural funciona como mecanismo de control puesto en marcha por dichas administradoras para garantizar la vigilancia.
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