lunes, 25 de enero de 2010

(Ponemos aquí este poema en recuerdo y homenaje al pueblo haitiano, primero en conquistar la libertad y librase de la esclavitud capitaneado por sus dirigentes esclavos Toussaint Louverture, Dessalines, Christopher... Lo han hundido en la miseria, por ahora, pero su ejemplo de lucha, y su demostración de que se puede derrotar al Imperio, por muy poderoso que sea, está ahí, escrito con sangre en los anales de la Historia con mayísculas) 

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René Depestre: Flores en mi correo

 
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Esta mañana, una mano puso flores en tu correo:

¿Será quizás un sol que te escribe

desde alguna ergástula de tu país?

¿O un telegrama -SOS de la luna-

que de improviso ve llegar

las amenazas del hombre?

¿Será el postrero árbol romántico

de Nueva Zelandia que anhela

intercambiar timbres contigo?

¿Desde cuando la lluvia despacha

mensajes en clave a sus camaradas?

O puede que sea carta certificada

de un ruiseñor hambriento de plata.

¿Y si tal vez fuera la carta anónima de un

yacaré, alcalde de un pueblo tenebroso?

¿o de un perverso presidente

permanente de la república?

¿o la de un tiburón notario de una nación racista?

¿Y si quizás fuesen flores explosivas, dotadas

de un maravilloso mecanismo de movimiento

retardado, flores cultivadas con primor

en los invernaderos del Ku Klus Klan?...

Me llevo decidido las flores a mi oficina

para así descifrar sus olorosos contenidos:

son ellas de lo profundo del mar. El olor

de marea alta invade mi casa. En la firma

de alga marina. Estas flores en realidad

son besos de una princesa de alta mar,

el alfabeto de su existencia, la morsa

gloriosísima de su sangre en ciernes.

Es el violento misterio de su cuerpo

cuando el orgasmo la lanza conmigo

a la pingorota del reino vegetal. Ella,

desde el fondo de las aguas, me envía

las noticias de las hierbas candorosas

del mundo. Me da, si, los buenos días de las

primeras mariposas del año, los buenos días

de los primeros peces y los primeros besos

de zagales que reclaman un poco de ternura,

de paz y dignidad, con una luz fresquísima,

para todos los ojos que terminan de llorar.



(Versión libre  de Iswe Letu)

Tomado de : http://okonkwo.lacoctelera.net/

(*) Título nuestro


Tags: René Depestre, imperialismo, Haití, esclavitud, poema, Iswe Letu, Versión libre

Publicado por Senocri @ 19:21
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Comentarios
Publicado por el_trampero
domingo, 14 de febrero de 2010 | 19:10
Después de leer este hermoso poema y los diez artículos sobre Haití noté que un comentario acá sería siempre muy poco. Y aunque también es poco, todo lo comento brevemente en http://letrasyespacios.blogcindario.com