miércoles, 28 de julio de 2010

En nuestras relecturas anotamos, motivado por la tragedia haitiana, la obra 'Papa Doc y los Tontons Macoutes', subtitulada 'La verdad sobre Haití' que trata de la dictadura de Francois Duvalier en la que 'lo extravagante y lo cómico se dan la mano con lo horrible', según se expresa en el prefacio el escritor británico Graham Greene.

Una dictadura, efectivamente, sobre todo 'horrible', tanto que de la lectura de este libro, que acabamos de releer, se sale como de una pesadilla.

Los autores son dos periodistas, Bernard Diederich y Al Burt; el primero de los cuales, casado con una haitiana, pasó una temporada en las cárceles de la dictadura para salir y ser expulsado del país de adopción instalándose en la República Dominicana donde siguió con creciente interés los acontecimientos que se fueron sucediendo en la tierra de Toussaint Louverture.

La obra arranca, tras el prefacio de Graham Greene y un prólogo de los autores, con la descripción de un día de elecciones, para a continuación darnos una visión de la historia de la isla. Luego de estos dos capítulos se meten de lleno en el asunto presentándonos la llamada 'política de la cañonera' de algunas de las superpotencias a lo largo de la historia, Alemania, Francia y EE.UU. Política que, como su nombre indica, se trata de la amenaza de los cañones de las flotas de esos paises hacia las ciudades costeras de Haití para conseguir sus propósitos imperialistas. Así mismo relatan los intentos de la oposición de hacer arraigar la guerrilla antiduvalierista o el análisis de los grupos de ideología marxista y de las maniobras de la CIA. Termina con el capítulo rotulado 'El año Décimo' que se refiere al número diez de la dictadura. En él ocurrieron 'cosas no previstas en el programa', según la expresión de los autores, pero que, añaden, 'si estos acontecimientos se comparan con otros del pasado, veremos que, en fin de cuentas, todo lo ocurrido es muy clásico'. Es decir: siguen la línea 'extravagante, 'cómica' y 'horrible' (sobre todo 'horrible') de la que nos hablaba Graham Greene.

Les citaremos unos párrafos dignos de novela... más que negra... negrísima. 

Pero antes les pondremos en antecedentes. Para que se entiendan mejor: Pues érase una vez una de las hijas del sanguinario dictador que se casa con 'un mocetón de de un metro ocheta y ocho de estatura, capitán de la Guardia presidencial'. Pronto el tirano comienza a tomarle ojeriza. Desconfía de este yerno militar. Max Dominique se llama. El 15 de abril estalla una bomba en la capital que reivindica la militancia comunista. Pero Duvalier aprovecha este hecho para deshacerse de algunos militares que considera enemigos. 19 amigos de su yerno son detenidos. Otros, hasta ciento ocho, se refugian en distintas embajadas. El mismo marido de su hija más tarde será enviado a España de embajador. 

Bien, tras estos prolegómenos les copiamos los párrafos prometidos:

"Y es entonces cuando Duvalier decide resaltar el décimo aniversario de su estancia en el poder mediante una ceremonia apropiada.

En la noche del 8 de junio, los miembros del Alto Estado Mayor del Ejército reciben una insólita convocatoria. También se requiere la presencia en palacio del general Constant y del coronel Domique.

Cuando los oficiales superiores entran en palacio son recibidos por milicianos armados hasta los dientes. Duvalier los va a tener dos horas así, esperando en la noche húmeda de Haiti. Todos tienen los nervios de punta.

Al fin, el Presidente se digna aparecer. Viene de uniforme. Les ordena que le sigan. 

Entonces, un cortejo de automóviles avanza silenciosamente por las desiertas calles de la capital. Destino: Fort-Dimanche, en las afueras de la ciudad. Allí les reciben otros milicianos que refuerzan a los centineles de los puestos de guardia. Van armados con metralletas.

Duvalier, con su estado mayor a remolque, se detiene finalmente en el campo de tiro. En el otro extremo, con los milicianos apuntándoles, los diecinueve oficiales detenidos. Todos son amigos de Dominique. 

Seis semanas antes se consideraba a estos hombres duvalieristas leales. Han sido juzgados en secreto. Y ahora están alineados frente a los fusiles. Allí se encuentra el mayor José (Sonny) Borges, que fue comandante de las tropas encargadas de la represión contra las guerrillas. Una semana antes dirigía aún los programas de propaganda de la radio gubernamental. Allí está también el capitán Harry Tassy, un duvalierista de la primera hora. Ha cometido la imperdonable falta de abrazar con demasiado entusiasmo a una de las hijas del presidente, Simone, de veintiun años de edad. Allí se puede ver al teniente Joseph Laroche, ayuda de campo de la primera dama de la República, que fue en su compañía a la casa de su yerno Max Dominique.

Y sigue la lista: el teniente coronel Joseph C. Lemoine, duvalierista leal de fe inquebrantable, responsable militar de todo el Norte del país; los tres hermanos Monestine, de los cuales dos pertenecían a la Guardia presidencial; el mayor Pierre Thomas, jefe de los servicios de Inmigración de la Dirección de la Policía. Sus funciones le obligan a mantener relaciones diarias con la embajada norteamericana. Se le acusa de ser agente de la CIA.

Atan a los diecinueve hombres a los postes, con las manos a la espalda. 

Por orden de Duvalier, los oficiales del Estado Mayor han de aceptar el fusil que les ofrecen. 

Forman un pelotón de fusilamiento.

-¡Fuego!, grita Papa Doc.

Diecinueve cuerpos se desploman. 

A excepción de los suyos, pocos haitianos van a llorar la muerte de las víctimas.

Diez años de celosos servicios al dictador no les han hecho merecedores, precisamente, de un gran cariño por parte de la nación.

La hora de Dominique no ha llegado todavía."

__________

Ficha del libro

Título: Papa Doc y los Tontons Macoutes. La verdad sobre Haiti. (Prefacio de Graham Greene)

Título original: PAPA DOC The Truth about Haiti Today

Traducción: Justo G. Beramendi

Primera edición: Octubre 1972

Ciudad: Barcelona

Autores: Bernard Diederich y Al Burt

Editorial: AYMA SOCIEDAD ANONIMA EDITORA


Publicado por Senocri @ 21:43
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Publicado por el_trampero
miércoles, 04 de agosto de 2010 | 3:06

La realidad supera a la ficción, a las novelas de dictadores, digamos. Es el caso de los dictadores de nuestras tierra. Eso se cuenta de Duvalier. Cosas igulmente horribles se pueden contar de Porfirio Díaz, o de Somoza o de Pinochet.