(*) Coordinador del Área de África Centro Unesco Gran Canaria
Este texto, nunca antes publicado y que, por gentileza de GuinGuinBali, iremos reproduciendo en cinco entregas, fue escrito compartiendo, con mis amigos y amigas africanos, un ataque de rabia lúcida.
Lo terminé de escribir en noviembre de 2007, pues aunque el discurso fue pronunciado por el presidente Sarkozy en la universidad Cheikh Anta Diop de Dakar el 26 de julio de ese mismo año, su lectura comentada, que supuso acometer la traducción de casi un ochenta por ciento del mismo, requirió mucha dedicación y una particular entrega. Tras una segunda lectura del mismo y un intercambio de encendidos correos con mis camaradas africanos, comprendí que debía hacer algo, que este discurso, quintaesencia de la françafrique, modelo de neocolonialismo desvergonzado y sin máscara, iba a pasar, como así ha sido, sin pena ni gloria, entre sus posibles lectores en español. Había pues que traducirlo y era inevitable ir haciendo, a medida que una y otra vez volvía a internarme en su lectura, los comentarios, necesariamente cáusticos, que la estupefacción de su contenido iba sembrando en mi mente y trasladando a mi mano de forma casi espontánea.
Tan sólo algunas noticias comentadas en el mismo, así como la inefable presidencia de George Bush Jr., carecen hoy de actualidad pero no importunan la vigencia del texto, entre otras cosas porque la françafrique sigue siendo la françafrique y, como acabo de decir, el discurso de M. Sarkozy continúa siendo y todo apunta a que así seguirá, un fiel reflejo de la política de Francia en África. Ningún presidente de la Quinta República Francesa ha variado el guión de sus relaciones con el continente negro, lo peculiar de Sarkozy ha sido haberse atrevido, en el lugar mismo del crimen como dice en su respuesta el intelectual senegalés Boubacar Boris Diop, a decir lo que otros presidentes antes de él habían sin duda pensado pero, en clave diplomática, siempre habían callado.
El discurso levantó ampollas en África y muy pronto muchos intelectuales africanos cogieron sus plumas para responder al presidente. Enseguida, coordinados por el profesor y antiguo ministro de cultura de Senegal Makhily Gassama, un grupo de reconocidos autores africanos aportaron sus textos a una colección que se publicó bajo el significativo título “L’Afrique répond à Sarkozy. Contre le discours de Dakar” (1), la conocida intelectual y activista maliense Aminata Traoré, respondió también con un libro titulado “L’Afrique humiliée” (2) y, en poco tiempo, se sucedieron todo tipo de artículos que buscaban condenar un discurso que bajo ningún concepto, una vez dicho, debía permanecer en silencio. Estas son , a grandes rasgos, tanto la atmósfera como las motivaciones que me llevaron a contribuir, en la medida de mis posibilidades, a la difusión de tanta ignominia.
Antes de cerrar esta breve introducción y debido a la necesidad de partir el texto en entregas para facilitar su lectura en la red, he de aportar unas cuantas advertencias técnicas que contribuirán, eso espero, a su mejor seguimiento y comprensión. He dividido el texto atendiendo a su contenido por lo que, algunos pedazos, serán significativamente más largos que otros. Los títulos con los que aparecerá la serie serán: “Las lágrimas de Sarko”; “Entre la cultura y el souvenir”; “El Renacimiento africano según Sarkozy”; “Preguntas de ida y vuelta” y “La Euroafrique de la Françafrique”.
Mis comentarios van intercalándose según avanza el discurso que se reproduce en cursiva en el texto en tanto que, los comentarios, van en normal y mayormente entre paréntesis. Pienso además que la distinción, por motivos estilísticos, es obvia por lo que los posibles lectores no creo que se pierdan entre ellos. La mayúscula es mi forma de subrayar aquello que en el texto del presidente desbordaba mi capacidad de asombro e indignación; los finales e inicios entre apartados son inevitablemente abruptos, apelo a la amabilidad del lector/lectora para que me disculpe y, caso de interesarle, proceda por sí mismo a su reunificación.
Nada más, espero que les disguste tanto como a mí y les sirva para profundizar en la estupidez del discurso blanco de dominación. Tal vez, poco a poco, entre las contribuciones de unos y de otras, logremos al fin zafarnos del mismo.
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(1) Bajo la dirección de Makhily GASSAMA. L’Afrique répond à Sarkozy. Contre le discours de Dakar,París, Éditions Philippe Rey, 2008
(2) TRAORÉ, Aminata. L’Afrique humiliée, París, Fayard, 2008
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