TERCERA ENTREGA DE LA TRADUCCIÓNCOMENTADA DEL DISCURSO DE SARKOZY EN DAKAR
Elrenacimiento africano según Sarkozy (III)
Coordinadordel Área de África Centro Unesco Gran Canaria | 17/09/2010
… Y nuestro presidente,convencido de que la lista de pueblos por pasar es inagotable y, en su tesón,haciéndonoslo creer a nosotros, continúa desgranando su rosario de infamias,deshojando la margarita de su retórica cutre y ruin:
No sólo han de ser estos africanos niños grandessino además idiotas. Sólo así permitirían a ti y a los tuyos descender devuestros refulgentes altares a prestarles la palabra, sólo prestarles no vaya aser que se desacostumbren de la deuda, que les ayude a redimirse esta vez,esperas, con mejor suerte de la que tuvieron tus admirados progenitores, losbienintencionados colonos de antaño.
Villano presidente, sólo te falta decir a lasclaras, sin complejos, aunque para quien sepa leer está cosido a cada uno detus párrafos, que únicamente estos inacabados africanos son los culpables de lasituación en la que a duras penas sobreviven; que sólo ellos/ellas son losprocuradores de su suerte. No hablaron lo suficientemente alto, no supieronhacerse escuchar, no derramaron en los solícitos oídos de sus benefactoresmisioneros blancos: eclesiásticos, militares o civiles, en ese regalo impagableque fue para ellos el francés, lengua universal que no sin dificultad se ajustaa sus débiles circuitos neuronales, lo que de verdad querían. Envueltos en sutiempo circular, domesticados por el eterno retorno, inmutables e inmóviles,ajenos a la idea de progreso que exige que el pasado no vuelva y que elpresente sea una desbocada proyección generadora de futuro, estos africanos carentesde ambición fueron incapaces de transmitir nada coherente a sus afanadoscolonos. Eran colonos, misioneros en el sentido de “gentes con una misión quecumplir”, no eran adivinos, no podían saber qué se escondía en los recónditospliegues del alma negra, más aún, ni siquiera pensaban que un negro/una negrapudiesen disponer de alma, ¿cómo iban a interpretaros?. En realidad nosupisteis demostrarles que participabais de lo humano y ante tan pobreevidencia ¿qué esperabais que pudiesen hacer por vosotros esos santos varonesblancos a los que ahora tan injustamente despreciáis?. No supisteis entender sunoble misión y tan sólo aprendisteis a odiarles, y no sólo a ellos, esos héroesofendidos, sino también a nosotros sus hijos, sus orgullosos nietos a quienes,todavía hoy, exigís reparación).
“… Juventud de África, nomires más, como han hecho tan a menudo tus mayores, a la civilización mundialcomo una amenaza para tu identidad…” Ha llegado el tiempo de lassoluciones pero tu, gran niño africano, sigue jugando, no te molestes enbuscarlas. Francia, en su infinita generosidad y a través de su humildeservidor, este presidente que tanto os ama, ha venido una vez más aprocurároslas. Tan sólo escuchad y aplicaros:
“… Desde el momento en que tú (juventud africana) miresdirectamente a la cara a la realidad de África y la asumas plenamente, entoncescomenzará el Renacimiento africano…” (¿qué otra cosa hacen, día tras día,los jóvenes africanos si no es toparse de bruces con esa realidad africana?,¿qué hacen todos esos jóvenes emigrantes que día a día atraviesan desiertos,surcan mares en pateras y se dejan la piel en tus fronteras, en tus muroscoronados de alambre de espino, si no es asumir a fondo, recorrer hasta ellímite y asumiendo todas sus consecuencias, esa realidad africana de la quehablas llenándote la boca, presidente?, ¿qué hacen esos jóvenes africanos queun día sí y otro también, riegan con su sangre bajo las balas de tus felones asueldo, las calles de tierra de la françafrique, si no es luchar, con lasúnicas armas de sus cuerpos, sus voces y sus razones, contra esa realidad de laque tanto hablas?.
Claro que tú también tienes palabras para esosemigrantes de las pateras, estaría bueno, ¿de qué no podrías hablar tú,Leonardo de la política?. Ya nos falta muy poco para llegar a ellas y yatiemblo presidente, ya siento la indignación trepándome por los pies puessiento esas palabras como las más brutales de tu monólogo. Son sin más unadespiadada burla, tu ahí sí demuestras, si es que alguna vez la tuviste, haberperdido el alma. Pero, poco a poco, cada cosa a su tiempo, el veneno se destilagota a gota, presidente, y si somos capaces de aguantarlo nos haremos másfuertes, no lo dudes napoleoncito de feria, muñecote de larga cuerda, mucho másfuertes).
“… Pues el problema deÁfrica es que se ha convertido en un mito que cada cual reconstruye según lasnecesidades de su causa. Y ese mito impide mirar a la cara a la realidad deÁfrica. La realidad de África, es una demografía muy alta para un crecimiento económicodemasiado débil…” (¡¡Huy presidente quéespinoso el terreno que pisas!!. Lo estás pensando y perdona que te interprete,pero curiosamente creo que hay cosas que no te atreves todavía a decir, quienlo iba a pensar, con lo bien que ibas aún te queda algún complejillo que teinduce a callar. No te preocupes que lo superarás y algún día te atreverás adecir lo que hoy callas: que la culpa de los males de África la tiene la pollade los negros. Hubo alguien que se te anticipó, no recuerdo ahora su nombre, unfrancés también, un patriota como tú y es que, tienes que reconocerlo, haycompatriotas tuyos que te superan y te enseñan el camino a seguir. Mira JeanMarie Le Pen a quien tan dulcemente le has quitado votos, como quien entra enun calzado hecho a medida, a la medida de un presidente como tú. ¿No te hasparado nunca a pensar que el desmesurado crecimiento demográfico africano delque hablas, de ser cierto, podría ser consecuencia del desmesurado vaciamientoque provocaron tus ancestros con la esclavitud, la trata y las condiciones devida indignas en tus colonias?).
“… La realidad de África esaún demasiada hambre, demasiada miseria. La realidad de África es laprovisionalidad que suscita la violencia. La realidad de África es eldesarrollo que no va suficientemente rápido… (y la deuda, presidente, ylos planes de ajuste estructural, y los ACP,PPTE… y los consensos deWashington, y las normas del comercio internacional… etc.) …es la agricultura que no produce suficiente… (hablas de soberanía alimentaria,¿cómo te atreves?. Un continente de campesinos que siempre pudo abastecer supropia mesa, hasta que les pusiste a plantar algodón para más tardesubvencionar el tuyo e impedirles la entrada, no sólo en tu mercado con unmejor producto, sino hasta en el suyo propio donde hace tiempo que han dejadode poder competir con los precios de tus mimados agricultores. Ahora lespondrás a plantar cereales para hacer biocombustible y ver si con un poco desuerte lo beben y, esta vez sí, se envenenan ya que, para desgracia delOccidente civilizado, la operación SIDA no salió como estaba previsto. Qué levamos a hacer, presidente, son los chapuceros de tu sistema, los pepegotera yotilio de vuestros hombres-áfrica que siempre, tarde o temprano, se topan conel empecinamiento de un continente que se empeña en sobrevivir).
… es la falta decarreteras, de escuelas, de hospitales… (pero ¿no era justamenteeso lo que dejaban tus apreciados colonos?, ¿no era esa su herencia?, ¿nohabían dejado África colmada de infraestructuras?, ¿no surcaba el Áfricacolonial una red de carreteras y una red ferroviaria en todo comparables a lasde la Francia metropolitana, construidas con idéntico amor?. Y las escuelas,aunque eso sí, como tienen que ser, segregacionistas, ¿no eran acaso igual dehermosas y bien dotadas que las francesas?. Y qué decir de los hospitales, ¿nogarantizaban ya entonces la sanidad universal para todos estos desagradecidosafricanos?. En qué quedamos, presidente, ¿no fue esa la gran labor colonial?.Me permito recordarle lo que, entre risas, cuentan los mauritanos: “de Franciasólo heredamos la forma de hacer el pan”. No está mal el esfuerzo colonial,presidente. La baguette, ¡ese gran símbolo dela idiosincrasia francesa!, compartido con la racaille de las colonias, eso estuvo muybien, eso es construir democracia. Un aplauso a la Francia espléndida. Queaprendan Bush, Blair, Aznar y sus secuaces quienes, en línea con el progresodel tiempo occidental, esa línea sin retorno, pretenden haberos superado porqueya exportan democracia a cañonazos. Democracia por cojones, para que luego semetan con la polla de los negros).
“… La realidad de África,es un gran dispendio de energía, de coraje, de talentos, de inteligencia…” (Perdona que me repita,querido etnofilósofo, pero revisa la historia y en ella encontrarás a losresponsables del mayor y más brutal dispendio de energía, de coraje, detalentos y de inteligencia que jamás se haya producido en el tiempo de lohumano. Claro que igual ni les reconoces, tanto ciega la proximidad. ¿Recuerdasel relato “La carta robada” del genial Edgar Allan Poe?).
Y ahora, no contento con lo dicho, echas el restode toda esta larga parrafada:
“… La realidad de África,es la de un continente que tiene todo para triunfar y que no triunfa porque nollega a liberarse de sus mitos…” (Ahora resulta que Áfricano funciona por sus mitos. Te lo tengo que recordar una vez más, presidente, loúnico que tienes que agradecer a los mitos de África es que todavía, a estasalturas de tu monólogo, pudieras seguir hablando y que te siguieran escuchando.En cualquier otro lugar del mundo, incluso en otros puntos de África, ya tehabrías quedado sólo, a lo sumo hablarías para Henri Guaino, que gozaría comocochino en barro escuchándose a si mismo, y para el personal de tu embajadaque, dócilmente y por respeto a sus sueldos, te seguirían escuchando). Pero tu,machaconamente, sigues:
“… El Renacimiento queÁfrica necesita, sólo tú Juventud puedes realizarlo porque sólo tú tendrás lafuerza. Este Renacimiento he venido a proponerte que lo realicemos juntosporque del Renacimiento de África dependen en gran medida (lo sabes extremadamentebien, planificadamente bien, calculadoramente bien, presidente) elRenacimiento de Europa y el Renacimiento del mundo…”(Tal vez poreso el mundo hoy sigue jugando, con más presencia que nunca, su partidaenergética en el tablero africano).
A esta propuesta tuya a lajuventud africana, esta propuesta que consiste en “realizar juntos elRenacimiento africano”, no voy a contestarte presidente. Voy a dejar que lohagan otros, africanos, que lo harán mucho mejor que yo. Voy a llamar a otrosen mi auxilio. Así, el politólogo camerunés Achille Mbembe, en un artículopublicado el pasado 5 de agosto en respuesta a tu monólogo, escribe: “… En su franqueza y en su sinceridad (3), Nicolás Sarkozy revela a todasluces lo que, hasta ahora, permanecía en silencio, a saber, que tanto en laforma como en el fondo, el armazón intelectual que sostiene la políticaafricana de Francia proviene literalmente de finales del siglo XIX…”.
Y Mamadou Koulibaly, presidente de la AsambleaNacional de Costa de Marfil, en otro artículo aparecido el 4 de agosto en elperiódico Le Quotidien de Dakar, concluye:
“…. Sus deseos de ruptura con los puntos de vistade sus predecesores no nos interesan, más aún cuando no llegarán nunca a poneren cuestión los fundamentos de la tradicional política africana de Francia. Porcontra, nosotros tenemos con la mundialización la ocasión de romper con elmodelo de cooperación que Francia nos propone. Gracias por habernos dado laocasión de decírselo. Porque hemos comprendido que, aunque por el momento, laruptura, no es cuestión suya, nosotros sí le decimos que es con ustedes, nuevasy antiguas elites francesas, con quienes nosotros, jóvenes de África,rompemos”.
(¿Te gustó presidente?, ¿cómo se te quedó la cara?,¿andas desconcertado, confuso?. Tu tan esmerado con tu hermoso y comprensivodiscurso y ellos, los africanos, con estas respuestas. Decididamente, eldesagradecimiento va incorporado a la genética de estos negros, poco podemoshacer con ellos y mucho menos esperar de ellos. ¡Cómo entiendo ahora esa íntimadecepción de tus no siempre suficientemente alabados colonos!).
Me cuesta seguir. Si hasta este momento toda unaserie de sentimientos de rechazo se han ido sucediendo mientras leía tu texto,ahora es asco, sólo asco, lo que siento cuando sé lo que me espera. Pero, ¿cómote atreves a decir lo que dices?, ¿o querías decir otra cosa?, ¿o tal vez nopiensas lo que dices?. Es posible que tu padecida hiperactividad, tu frenéticoprotagonismo, evite que tengas tiempo de pasar por tu cerebro lo que ha dellegar a tu boca. En cualquier caso no me corresponde a mí justificarte, nadamás lejos, a mí en la medida de mis modestas posibilidades me gustaríacontribuir a derrocarte, ¡oh nuevo rey de Francia!, aunque sólo sea por amor acierta Francia.
Dices, refiriéndote al drama terrible de laemigración clandestina (soy canario, presidente, sé de qué estoy hablando).Tienes el cinismo depravado de decirles a ellos, jóvenes africanos candidatos aese viaje de pesadilla, estas palabras que como buen cínico tienes el cuidadode disfrazar de comprensión. Escuchad amiguitos que os dirigís al nuevoanfiteatro, aguzad bien el oído nuevas víctimas del Coliseo de nuestro tiempo,papá Sarkozy tiene algo que contaros:
“… Sé las ganas de partirque experimenta la mayoría de vosotros enfrentados a las dificultades deÁfrica. Sé la tentación del exilio que empuja a tantos jóvenes africanos a ir abuscar fuera lo que no encuentran aquí para alimentar a sus familias…
… Sé lo que la mayoría deellos deben afrontar como pruebas, como dificultades, como riesgos. Sé cualesserán sus sufrimientos. Sé que llegarán alguna vez a arriesgar sus vidas paraalcanzar el fin de sus sueños…” (Una vez más no te enterasde nada, presidente, si fueras canario o al menos te preocuparas algo porsaber, por saber de verdad un mínimo de las vidas de esta gente, no teatreverías a decir esta frase: “sé que llegarán ALGUNA VEZ a arriesgar susvidas”. Si estuvieras en el balcón de esta orilla canaria, si no pudiesescontar los miles que, como piedras, han ahogado sus cuerpos yertos tras días ynoches sin agua y sin víveres, perdidos en mitad de ninguna parte, temblorososde frío, quemados por el sol, sin poder moverse, enlatados como sardinas,agarrotados los músculos en un dolor infinito, meándose encima, cagándoseencima, vomitando bilis, embotados de sufrimiento… Ahogados como piedras suscuerpos en las profundidades del océano, sin ninguna queja, sin posibilidadsiquiera de gritar su angustia, en un silencio atroz que apenas anticipa susmuertes. Si al menos te ocuparas en saber tal vez, sólo tal vez, te quedaría eljusto corazón, el necesario, para callarte. Pero no presidente alimaña, túsigues, tú te empeñas a cada paso en superarte):
“… Pero sé que nada lesretendrá. NADA RETIENE NUNCA A LAJUVENTUD CUANDO ELLA QUIERE PARTIR A DESCUBRIR MUNDO. (Eso es InterRail,presidente, o las becas Erasmus, Leonardo o cualquier otra pijada para jóveneseuropeos)… Pero escuchen, escuchen, por favor no se lo pierdan, aguanten unpoco más si han seguido hasta aquí leyendo: “… YO NO CREO QUE LAJUVENTUD AFRICANA SEA OBLIGADA A PARTIR SÓLO POR HUIR DE LA MISERIA. YO NO CREOQUE LAS DIFICULTADES DE ÁFRICA SEAN LA ÚNICA RAZÓN QUE EMPUJE A LA JUVENTUDAFRICANA A PARTIR. YO CREO QUE LA JUVENTUD AFRICANA SE VA PORQUE, COMO TODASLAS JUVENTUDES, ELLA QUIERE CONQUISTAR EL MUNDO. COMO TODAS LAS JUVENTUDES,ELLA TIENE EL GUSTO POR LA AVENTURA Y LOS HORIZONTES LEJANOS. COMO TODAS LASJUVENTUDES, ELLA QUIERE IR A VER COMO SE VIVE, COMO SE PIENSA, COMO SE TRABAJA,COMO SE ESTUDIA EN OTROS LUGARES. COMO TODAS LAS JUVENTUDES, ELLA QUIEREESCAPAR AL PESO DE LA RUTINA, ELLA QUIERE EMANCIPARSE, ELLA QUIERE VOLAR CONSUS PROPIAS ALAS. ÁFRICA NO CULMINARÁ SU RENACIMIENTO CORTANDO LAS ALAS DE SUJUVENTUD. EL RENACIMIENTO DE ÁFRICA COMENZARÁ ENSEÑANDO A LA JUVENTUD AFRICANAA VIVIR CON EL MUNDO, NO A RECHAZARLO…”
(Por favor no molesten,estoy vomitando. Además, ¿no era el mundo quien rechazaba y rechaza a lajuventud africana?. ¿No fuiste tú, ensimismado presidente, quien dijo queÁfrica no interesaba a Francia?. ¿No fuiste tú mismo, quien, como ministro delinterior, en un ataque de ira, llamaste racaillea la juventud francesadescendiente de africanos, hacinada en guetos en el extrarradio de tusciudades, de tus hermosas ciudades francesas?. ¿Son esas las oportunidades quepiensas ofrecerle a la juventud africana?. Es más, te has dado mucha prisa,acelerado presidente, y una de tus reformas con efectos inmediatos, tal y comoprometiste a tu querida extrema derecha durante la campaña electoral, ha sidoaumentar la represión sobre la inmigración imponiendo a la policía cuposanuales de detenciones y expulsiones a un ritmo de unos veinte y cinco mil poraño (por este camino conseguirás que vuelvan a tener protagonismo los gruposneonazis en la policía francesa, amamantados a tus tetas como antes los fuerona las de Giscard o Charles Pasqua); limitando la reagrupación familiar con pruebasracistas como las del ADN y pariendo un nuevo ministerio de escatológiconombre: Ministerio de Inmigración, Integración, Identidad Nacional yCodesarrollo. Todo lo cual constituye, sin duda, una encomiable apuesta por unmundo sin fronteras).
“… El Renacimiento deÁfrica comenzará cuando la juventud africana tenga el sentimiento de que TODOES POSIBLE, como todo les parecía posible a los hombres del Renacimiento…” (¡Toma ya, presidente!,¿no te ruborizaste al leer esto?, ¿no miraste hacia el lugar donde se sentabaGuaino emplazándole con tu mirada a un encuentro posterior?, ¿no le fulminastecon una mirada en la que él, inequívocamente, pudiese leer: luego hablamosquerido?).
“… Juventud africana, tu nodebes ser la única juventud del mundo con obligada residencia. Tu no debes serla única juventud del mundo que no tenga más elección que clandestinidad orepliegue en sí misma… (¿la única presidente, dequé mundo habla?)… Juventud de África, tú tienes que poderadquirir fuera de África la competencia y el saber que no encuentras en tucasa…” (Haciendo salvedad de por qué no ha de encontrar competenciay saber en su propia casa, así como de la caza mayor de cerebros a la que tantoos gusta dedicaros, tú y tus pares, desde hace algún tiempo, está bien lo quedices ocurrente presidente, pero abandona la palabrería y vayamos al grano:¿cómo?, ¿qué planes tienes para que los Centros de Formación Profesionalfranceses, los Liceos, las Universidades de Francia rebosen de alumnosnegro-africanos?. Si los tienes, cuéntaselos a la juventud africana que seguroque sabrá aprovecharlos, y si no los tienes mejor cállate porque me obligarás arecordarte la ingeniosa respuesta del rapero senegalés Fou Malade a una“boutade” de su anciano presidente.
Había dicho Wade, supongo que en plena campañaelectoral y dirigiéndose, como tú, a la juventud senegalesa:
Il faut travailler
Beaucoup travailler
Toujours travailler
Encore travailler
Alo que Fou contestó:
Je veux travailler
Beaucoup travailler
Mais comment travailler
Avec quoi travailler…
Notas:
Todas las palabras y/ofrases en mayúscula, a lo largo del texto, son subrayados míos.
(3) Subrayado en el original
Tomado de: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=11&id=874