jueves, 28 de octubre de 2010

Tomado de: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=4&id=1035

 

La editorial Alfaguara ha publicado en este año 2010, con motivo del bicentenario de las independencias hispanoamericanas, una “Antología General” de la obra del Premio Nobel chileno. En ella ha recopilado, por orden cronológico, un copioso número de textos que escribió Neruda a lo largo de su vida. Su singular voz como escritor referida a lo africano se expresa en dos de los escritos de la Antología: “Danza de África” (1927) y “Bailando con negros” (1960).

En 1927, Pablo Neruda -seudónimo de su verdadero nombre, Nefatlí Ricardo Reyes Basoalto-- para ir a tomar posesión de su puesto de cónsul en Rangún, Birmania, emprende un viaje que le lleva a través de Portugal, España y Francia. En el puerto de Marsella, tomará el barco que, finalmente, le trasladará al Extremo Oriente, y que hará escala en el puerto de Yibuti, un pequeño país situado en el Cuerno de África, entre el mar Rojo y el golfo de Adén.

En la “Danza de África”, una de las crónicas que escribió por aquellas fechas para el diario de Santiago de Chile “La Nación”, refleja sus impresiones africanas: “Debo escribir este pasaje con mi mano izquierda, mientras con la derecha me resguardo del sol. Del agudo sol africano que uno a uno, hace pasar mis dedos del rojo al blanco. […] Estamos frente a Djibouti. No se nota el límite del Mar Rojo y del océano Índico: las aguas franquean esta barrera de letras, los títulos del mapa, con inconsciencia de iletrados. Aquí se confunden aguas y religiones, en este mismo punto […].”

Y observa la realidad de una nación empobrecida: “Entonces de la profundidad del litoral saltan los más graciosos negroides somalíes a pescar del agua o del aire. Episodio descrito millones de veces y que de verdad es así: el granuja es de aceituna, con altas orejas egipcias, con boca blanca de una sola y firme sonrisa, y cuyo ombligo notable se ve que ha sido trazado con una moneda francesa lanzada desde la borda. Son una flota de abejas obscuras que a veces, al vuelo, cazan el ejemplar fiduciario; las más del tiempo lo arrancan del mar y lo levantan en la boca, habituándose así a ese tipo de elemento argentino que hace del tipo somalí una especie humana de consistencia metálica, clara de sonido, imposible de romper […].”

“Del lado del desierto está la ciudad indígena. Tortuosa, aplastada, de materiales viejos y resecos: adobe, totoras miserables. Variada de cafés árabes en que fuman tendidos en esteras, semidesnudos, personajes de altivo rostro. Al dar una vuelta al recodo, gran zalagarda de mujeres, pollerones multicolores, rostros negros pintados de amarillo, brazaletes de ámbar: es la calle de las danzarinas. En multitud, a racimos, colgadas de nuestros brazos, quieren, cada una, ganar las monedas del extranjero.

Y, por último, el baile; “Entro en la primera cabaña, y me tiendo sobre un tapiz. En ese instante, del fondo, aparecen dos mujeres. Están desnudas. Bailan.

Danzan sin música, pisando el gran silencio de África como una alfombra. Su movimiento es lento, precavido, no se las oiría aunque bailarán entre campanas. Son de sombra. De una parecida sombra ardiente y dura” para luego convertirse en frenesí: “Los talones golpean el suelo con pesado fulgor: una gravitación sin sentido, un dictado irascible las impulsa. Sus negros cuerpos brillan de sudor como muebles mojados; sus manos, levantándose, sacuden el sonido de los brazaletes, y de un salto brusco, en una última tensión giratoria, quedan inmóviles terminada la danza […].”

Muchos años más tarde, en sus memorias de “Confieso que he vivido” el escritor recuerda este momento de la travesía: “El Mediterráneo se fue abriendo a nuestra proa con sus puertos, sus alfombras, sus traficantes, sus mercados. En el mar Rojo el puerto de Djibouti me impresionó. La arena calcinada, surcada tantas veces por el ir y venir de Arthur Rimbaud; aquellas negras estatuarias con sus cestas de fruta; aquellas chozas miserables de la población primitiva, y un aire destartalado en los cafés aclarados por una luz vertical y fantasmagórica… Allí se tomaba té helado con limón.”

“Bailando con negros” es un poema de su libro “Canción de gesta” que celebra la revolución cubana, en un tono épico y lírico, y en él dice:

Negros del continente, al Nuevo Mundo / habéis dado la sal que le faltaba: / sin negros no respiran los tambores / y sin negros no suenan las guitarras. / Inmóvil era nuestra verde América / hasta que se movió como una palma / cuando nació de una pareja negra / el baile de la sangre y de la gracia. / Y luego de sufrir tantas miserias / y de cortar hasta morir la caña / y de cuidar los cerdos en el bosque / y de cargar las piedras más pesadas / y de lavar pirámides de ropa / y de subir cargados las escalas / y de parar sin nadie en el camino / y no tener plato ni cuchara / y de cobrar más palos que salario / y de sufrir la venta de la hermana / y de moler harina todo un siglo / y de comer un día a la semana / y de correr como un caballo como siempre / repartiendo cajones de alpargatas, / manejando la escoba y el serrucho, / y cavando caminos y montañas, / acostarse cansados, con la muerte, / y vivir otra vez cada mañana / cantando como nadie cantaría, / cantando con el cuerpo y con el alma. / Bailando con el cuerpo y con el alma. / Corazón mío, para decir esto / se me parte la vida y la palabra / y no puedo seguir porque prefiero / irme con las palmeras africanas, / madrinas de la música terrestre / que ahora me incita desde la ventana: / y me voy a bailar por los caminos / con mis hermanos negros de la Habana.

Aunque la temática africana ocupa un lugar muy reducido en la obra de Neruda, sin embargo, como “americano errante”—como se definió en “Las uvas y el viento” -y ser “omnívoro de sentimientos, de seres, de libros, de acontecimientos y batallas” —como dice en “Confieso que he vivido”- en escritos como estos refleja explicita o indirectamente, podría decirse que inconscientemente, su embeleso por la danza y la “sal” musical del continente negro.

 


Publicado por Senocri @ 16:41
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