Lunes, 04 de julio de 2011



Justificadores

Existe una corriente de autores que aprueba el intervencionismo imperialista con argumentos legalistas. Resalta especialmente la necesidad de auxiliar a los peque?os pa?ses, recurriendo a nuevas normas del derecho internacional. Afirman que el salto registrado en la interconexi?n mundial torna obsoletos los viejos principios de soberan?a nacional. Interpretan que la legitimidad de cada guerra se asienta actualmente en criterios universales de justicia y ya no en violaciones fronterizas. Esta fundamentaci?n fue muy utilizada para validar el ingreso de tropas extranjeras en los Balcanes y el Golfo, con el visto bueno de la ONU.

Estos planteos destacan que el avance de la mundializaci?n anul? (o por lo menos restringi?), el viejo derecho de cada estado a gobernar un territorio delimitado. Consideran que en la actualidad rige una internacionalizaci?n de todas las decisiones pol?ticas y militares de envergadura. Proponen alcanzar un nuevo consenso para administrar el planeta, mediante acuerdos negociados en los organismos globales. (8)

Pero nunca se explica por qu? raz?n estos principios son aplicados en forma tan desigual. Las grandes potencias ejercen un descarado monopolio, a la hora de resolver como se instrumentan los criterios de extinci?n de la soberan?a. Recurren al socorro de los m?s d?biles, mediante un ejercicio discrecional de la justicia por parte del m?s fuerte.

Algunos autores afirman que ciertas acciones militares son indispensables, para consolidar el desarrollo de una sociedad civil progresivamente mundial. Estiman que esas incursiones extienden el radio de la modernidad y forjan -en el ?mbito de las Naciones Unidas- los nuevos espacios de la democracia post-nacional. Sostienen que el sistema econ?mico se ha globalizado, pero carece a?n de correlato pol?tico equivalente. Consideran que el declive del estado-naci?n justifica la internacionalizaci?n de las decisiones militares, en la medida que promueve las ventajas del universalismo frente los resabios del particularismo. (9)

Pero estas caracterizaciones identifican la globalizaci?n con una era de paz, que s?lo existen en la imaginaci?n de los justificadores. Omiten la estrecha relaci?n de este per?odo con el agravamiento de las desigualdades sociales y nacionales y con el creciente despojo de las poblaciones m?s desfavorecidas..

Esta dram?tica realidad es encubierta con elogios a una ciudadan?a cosmopolita, que adoptar?a posturas progresistas junto a la construcci?n de una nueva ?sociedad civil global?. Pero nunca se define con nitidez, qui?nes son los integrantes de este ?ltimo conglomerado. A diferencia de su contraparte nacional, esa entidad no puede aglutinar a los actores pol?ticos diferenciados del estado, puesto que no existe un ?rgano de este tipo a nivel global. Esta ausencia de referente estatal torna muy difusas todas las nociones referidas a la opini?n p?blica mundial.

Pero el principal inconveniente del concepto ?sociedad civil global? es su total omisi?n de la naturaleza clasista de la sociedad. En cualquiera de sus dimensiones geogr?ficas, esa entidad constituye bajo el capitalismo, un ?mbito de dominaci?n de los explotadores. El control pol?tico, militar, institucional que las clases opresoras ejercen a trav?s del estado, prolonga la supremac?a que detentan en la sociedad. El uso del aditivo ?civil? simplemente oscurece este hecho.

La presentaci?n de las intervenciones imperiales como ejemplos de ?primac?a del derecho internacional? tiene numerosos abogados. Algunos elogian las tesis kantianas que reivindican la supremac?a de la ley en las relaciones interestatales, contra las visiones hobbesiana que avalan el imperio de la fuerza.
Estos enfoques realzan la utilidad del derecho internacional para regular el uso policial de la fuerza, a medida que se perfecciona una Constituci?n de alcance planetario. Esta norma permitir?a asegurar la paz y erradicar el suicidio colectivo de la guerra, que perpet?a la continuidad de las rivalidades fronterizas. Con este razonamiento se justifica la sustituci?n del principio de no intervenci?n por criterios de acci?n humanitaria administrados por la ONU. (10)

Pero cualquier balance de esas intervenciones refuta el universalismo abstracto de esa teor?a. El orden internacional est? regido por reglas que fijan las potencias imperialistas. Estas normas son desp?ticas y encubren con disfraces jur?dicos la estructura totalitaria vigente. Los dominadores manejan la violencia en funci?n de los intereses de las clases capitalistas, mientras sus voceros propagan convocatorias al altruismo y a la primac?a de la moral.

El car?cter manifiestamente fantasioso de estos razonamientos limita frecuentemente el alcance de las propuestas basadas en el derecho internacional. Ciertos analistas estiman, por ejemplo, que el ideal pacifista constituye tan s?lo un objetivo de largo plazo. Consideran que esa meta forma parte de un proceso imperfecto de globalizaci?n, cuya maduraci?n exigir? la democratizaci?n previa de los organismos internacionales. Este avance implicar?a, a su vez, el otorgamiento de mayores poderes a la asamblea general de la ONU, en desmedro de las atribuciones de veto que monopoliza el Consejo de Seguridad. Para implementar las decisiones de esa renovada instituci?n, entienden necesario conformar una fuerza militar independiente. (11)

Este enfoque considera que el humanismo militar tendr? legitimidad, cuando la asamblea de la ONU alumbre un real parlamento de ciudadanos. Tambi?n pondera los pasos intermedios que ya se han consumado en materia jur?dica, para lograr esa meta (como las Cortes Internacionales de Justicia). Estima que en forma paulatina la democracia planetaria global comenzar?a a despuntar, dejando atr?s las desigualdades que imperan en el planeta. (12)
Pero es evidente que las instituciones globales solo han servido hasta ahora para ratificar el poder?o imperial y la hegemon?a militar de Estados Unidos. El orden vigente se perfecciona en la actualidad, mediante las tratativas secretas que desenvuelven las potencias en los ?mbitos muy restringidos. No existe el menor indicio de un cambio de ese status opresivo. Es una ingenuidad suponer que esos principios -dictados por la capacidad econ?mica, pol?tica y b?lica de cada contendiente- ser?n sustituidos por criterios de respeto y consideraci?n.

La democratizaci?n de los organismos internacionales es un objetivo inalcanzable bajo el capitalismo actual. Las instituciones de este sistema reflejan las desigualdades nacionales y sociales imperantes. Hay una dictadura del Consejo de Seguridad para viabilizar el poder asociado que ejercen las potencias gobernantes del planeta. Los cambios que se registran en los organismos mundiales preservan estos pilares.

Ciertamente pueden consumarse algunos pasos hacia la democratizaci?n de las Naciones Unidas, partiendo del foro que ofrece esa instituci?n. Pero esas modificaciones ser?n ef?meras, si no se remueve el poder imperialista que controla las decisiones de ese organismo.

VIERNES 1 DE JULIO DE 2011

?(especial para ARGENPRESS.info)


Publicado por Senocri @ 12:58
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