<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><rss version="2.0">    <channel>        <title>Africano</title>        <description><![CDATA[Sobre todo de literatura]]></description>        <link>http://senocri.blogcindario.com/</link>        <lastBuildDate>Sat, 07 Nov 2009 11:47:57 +0100</lastBuildDate>        <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator>        <item>            <title>Lucha en el Frente Amplio de los los afro-uruguayos y las afro-uruguayas (*)</title>            <link>http://senocri.blogcindario.com/2009/11/00299-lucha-en-el-frente-amplio-de-los-los-afro-uruguayos-y-las-afro-uruguayas.html</link>            <description><![CDATA[<div id="CuerpoNoticia"><div>Tomado de: <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=94564">http://www.rebelion.org/noticia.php?id=94564</a><br />__________<br />Uruguay</div><div>Mujeres negras en busca del hogar perdido</div><br /><div><td></td><a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;id=In&eacute;s Acosta&amp;inicio=0">In&eacute;s Acosta</a></div><div>IPS</div><br /><div></div><div id="TextoNoticia" style="font-size: 13px;"><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">Luego de un proceso continuo de desalojos y discriminaciones, las familias negras fueron desplazadas a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas desde los barrios Sur, Palermo y Cord&oacute;n hacia la periferia de Montevideo, invisibilizadas, lejos de los servicios y de sus ra&iacute;ces. <br />La fuerte lucha del colectivo afrodescendiente y las se&ntilde;ales positivas del primer gobierno de izquierda del pa&iacute;s, liderado por Tabar&eacute; V&aacute;zquez, permitieron hace cuatro a&ntilde;os comenzar a transitar un camino hacia la reparaci&oacute;n que les permita a los afro-uruguayos volver a los barrios donde se asentaron mayoritariamente y donde a&uacute;n suenan los tambores. <br />Algunas de las experiencias m&aacute;s importantes en este sentido surgen de la necesidad que tienen las mujeres negras, jefas de hogares, de brindar una vivienda digna a sus familias</span></span></span></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;"><em>"Siempre fuimos discriminadas por tres motivos: por ser mujeres, afrodescendientes y pobres. En su mayor&iacute;a somos todas jefas de familia, porque hist&oacute;ricamente en nuestro colectivo se dio el matriarcado",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">cont&oacute; a IPS Alicia Garc&iacute;a, referente de la Organizaciones Mundo Afro (OMA), creado en 1988 y que re&uacute;ne a la comunidad negra de Uruguay <br /><em>"Una de las grandes carencias que tenemos es que nos cuesta much&iacute;simo brindarle a nuestra familia una vivienda digna",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">a&ntilde;adi&oacute;. <br />Para atender esta problem&aacute;tica, un grupo de mujeres decidi&oacute; impulsar la creaci&oacute;n de cooperativas de viviendas, con ayuda de OMA, en los barrios donde hist&oacute;ricamente vivieron y desarrollaron su cultura los afrodescendientes, que son Barrio Sur, Palermo y Cord&oacute;n, en el sur de Montevideo. <br />La poblaci&oacute;n originaria de estos barrios estaba formada por trabajadores inmigrantes y libertos negros, que alquilaban viviendas y se ubicaban en "<em>conventillos</em></span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">", como les llamaban en Buenos Aires y Montevideo a las casas colectivas, de uno o m&aacute;s pisos con varias habitaciones, una para cada familia. <br />En esas grandes casonas se gest&oacute; la cultura afro-uruguaya y se desarroll&oacute; el candombe, t&iacute;pica m&uacute;sica urbana de este pa&iacute;s que lo identifica en el mundo. Casi siete por ciento de los 3,3 millones de habitantes de este pa&iacute;s son descendientes de africanos. <br />La situaci&oacute;n persisti&oacute; con pocos cambios hasta pasados los a&ntilde;os 70, cuando muchas de las familias negras comenzaron a ser desalojadas para apropiarse de los predios, ya de alto valor al estar en una zona c&eacute;ntrica y de desarrollo urban&iacute;stico de la ciudad. Este proceso se acentu&oacute; en la dictadura c&iacute;vico-militar (1973-1985). <br /><em>"Para nosotros lo que sucedi&oacute; en esos a&ntilde;os fue un genocidio y una acci&oacute;n totalmente racista. Los barrios donde est&aacute;bamos ubicados ten&iacute;an viviendas de muchos a&ntilde;os de construcci&oacute;n. En ese entonces, el gobierno de facto emiti&oacute; un comunicado informando que se les reparar&iacute;a las viviendas deterioradas a quienes denunciaran el mal estado edilicio de &eacute;stas",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">cuenta Garc&iacute;a, quien ten&iacute;a entonces 12 a&ntilde;os. <br /><em>"La gente fue con sus denuncias para que les repararan las viviendas, pero se trat&oacute; de un enga&ntilde;o, ya que los militares gobernantes juntaron todas esas denuncias y declararon al lugar en estado ruinoso y comenzaron los desalojos aduciendo esa causa. Fue una decepci&oacute;n terrible para todos",</em> agreg&oacute;.&nbsp;</span></span></span></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;"><span style="text-decoration: underline;">Del desalojo compulsivo al digno regreso</span>&nbsp;<br /><br />Garc&iacute;a, por vivir muy cerca y tener a toda su familia en ese lugar, resalta el caso dram&aacute;tico del conventillo Ansina, ubicado en el barrio Palermo y que toma su nombre del apodo de Joaqu&iacute;n Lenzina, negro esclavo en su juventud, poeta y conocido en especial en la historia uruguaya como asistente del h&eacute;roe mayor del pa&iacute;s, Jos&eacute; Artigas, hasta su muerte en el exilio paraguayo. <br /><em>"A fin de a&ntilde;o, cuando la gente estaba esperando las fiestas y todo eso, empiezan a llegar las notificaciones de desalojo. Todos lloraban y algunos murieron antes de irse porque no resistieron que lo desarraigaran de algo que era parte de su vida",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">narra. <br /><em>"Fue terrible ver c&oacute;mo los empezaban a sacar en camiones. Pas&eacute; mucho tiempo separada de mi familia y de mis amigos, qued&eacute; all&iacute; en el barrio, pero ya no hab&iacute;a nadie",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">coment&oacute;. <br /><br />Seg&uacute;n cuenta Garc&iacute;a, fue un barrio donde <em>"la solidaridad y la humildad estaban a flor de piel y todo se compart&iacute;a</em>". </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;"><em>"Exist&iacute;an m&aacute;s de 300 familias y todas eran muy numerosas, viv&iacute;an por piezas (habitaciones) y en espacios f&iacute;sicos muy reducidos". <br />"Era muy doloroso ver los camiones que se llevaban a los familiares y a los amigos. Los llevaron a las periferias a lugares como galpones o f&aacute;bricas donde divid&iacute;an sus espacios con cortinas de ba&ntilde;o o con muebles y ten&iacute;an que dar cuenta de la hora que entraban y sal&iacute;an",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">recuerda con dolor. <br />La dirigente de AOM se&ntilde;ala que </span></span></span><em><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">"despu&eacute;s de determinado tiempo les dieron unas viviendas de emergencia en Cerro Norte (un barrio pobre perif&eacute;rico de Montevideo), donde se dio una mezcla de un mont&oacute;n de cosas, porque all&iacute; hab&iacute;an llevado a otros vecinos desalojados de otros sitios de la ciudad, todos mezclados". <br /></span></span></span></em><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">Con este pasado doloroso compartido, este grupo de mujeres se propuso recuperar esos espacios y volver a sus or&iacute;genes. <br />La idea prosper&oacute; y el gobierno de V&aacute;zquez, del Frente Amplio (FA) y surgido en 2005, decidi&oacute; reparar a los &uacute;ltimos habitantes del conventillo Ansina, que fueron desalojados por la dictadura en 1978 y 1979. <br />Con la asesor&iacute;a de Garc&iacute;a como representante del colectivo afro en el Ministerio de Vivienda, se construye un complejo habitacional para darles la oportunidad de volver a algunos de los que fueron desarraigados de ese viejo barrio montevideano, cargado de cultura afro-uruguaya. <br />Para ello se firm&oacute; un acuerdo entre el gobierno nacional y el de Montevideo, tambi&eacute;n del FA, que permiti&oacute; construir un edificio con 15 viviendas en barrio Palermo, destinado a los viejos habitantes de Ansina y a sus hijos. <br /><em>"El programa de reparaci&oacute;n fue un avance y una conformidad total. Cuando antes le habl&aacute;bamos de reparaci&oacute;n a los gobiernos anteriores (de derecha y centroderecha) era como hablarle del diablo",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">dijo Garc&iacute;a. <br />Otra cooperativa de vivienda, llamada Unidades Familiares Mundo Afro (Ufama al Sur), surgi&oacute; en 1998 con la idea de crear un complejo habitacional en el Barrio Sur, donde estuvo el conventillo Medio Mundo, tambi&eacute;n desalojado por la dictadura. <br />Comenzar esta construcci&oacute;n demor&oacute; un tiempo, pero a partir de 2007, cuando se crea la asesor&iacute;a de la comunidad afro dentro del Ministerio de Vivienda, el proceso se aceler&oacute; y se espera que a fin de este a&ntilde;o finalicen las obras que beneficiar&aacute;n a 36 familias afrodescendientes. <br />Con el mismo objetivo, &uacute;ltimamente se conform&oacute; la cooperativa de vivienda Ufama Cord&oacute;n, tambi&eacute;n de mujeres, en este caso que viv&iacute;an en el conventillo Gaboto, en Cord&oacute;n, tambi&eacute;n v&iacute;ctima de la dictadura.&nbsp;<br /><br /><span style="text-decoration: underline;">Donde suenan los tambores</span>&nbsp;<br /><br />La dictadura pudo desalojar a parte de la poblaci&oacute;n negra de Barrio Sur y Palermo, <em>"pero no nos pudieron sacar los tambores y nuestra cultura",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">dicen con orgullo bien ganado sus protagonistas. <br /><em>"En las fechas importantes para nosotros siempre vamos a esos barrios, porque all&iacute; tenemos nuestro foco. Ahora queremos recuperar en el barrio todo el tiempo perdido, recuperar parte de nuestra cultura, nuclearnos y estar un poco m&aacute;s juntos",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">comenta Garc&iacute;a. <br />Por su parte, el diputado izquierdista Edgardo Ortu&ntilde;o, primer negro en llegar al parlamento uruguayo pese a la importancia de la poblaci&oacute;n de este origen, explica a IPS que esos barrios son referencias simb&oacute;licas muy importantes de la presencia afrodescendiente en el pa&iacute;s. <br /><em>"All&iacute; dejaron su aporte cultural, social y econ&oacute;mico. El colectivo afro desarroll&oacute; en esos lugares la manifestaci&oacute;n de su cultura por excelencia, como es el candombe. Los barrios son patrimonio material por sus construcciones que debieron ser protegidas y no destruidas"</em></span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">, agrega. <br /><em>"Tambi&eacute;n re&uacute;nen el patrimonio inmaterial como el candombe y toda la cultura negra. No vivimos ah&iacute;, pero logramos mantener una serie de peregrinaciones a esos lugares desarrollando all&iacute; nuestra cultura, todo un simbolismo que no pudieron destruir",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">sostuvo el legislador frenteamplista. <br />Seg&uacute;n explic&oacute;, no s&oacute;lo se ha trabajado en la puesta en marcha de la reparaci&oacute;n a situaciones de discriminaci&oacute;n racial y de desalojos durante de la dictadura, sino que tambi&eacute;n se ha avanzado mucho en la sensibilizaci&oacute;n y en dar conocer las discriminaciones hacia el colectivo afro, que todav&iacute;a existen. <br /><em>"Desde el gobierno y el parlamento planteamos una l&iacute;nea de acci&oacute;n que reconociera y valorara la presencia afrodescendiente y su cultura para poder superar la invisibilizaci&oacute;n y esa falsa construcci&oacute;n hist&oacute;rica de que la poblaci&oacute;n uruguaya es m&aacute;s bien europea, ocultando la presencia ind&iacute;gena y negra",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">apunta. <br /><em>"Los da&ntilde;os causados a los afrodescendientes durante la dictadura, que como otros significaron violaciones a los derechos humanos, no fueron incorporados a los da&ntilde;os sufridos en esa &eacute;poca",</em> </span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">se&ntilde;ala. <br />Para Ortu&ntilde;o, los logros alcanzados se dieron sin lugar a duda gracias a la lucha de las organizaciones de afrodescendientes que pusieron el tema en la agenda p&uacute;blica, con un apoyo importante de organismos internacionales como la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas y sus agencias, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. <br />Tambi&eacute;n el cambio de signo pol&iacute;tico del gobierno y la incorporaci&oacute;n del primer negro en el parlamento, permitieron que un cambio sea posible. <br /><em>"Estamos tratando de volver y parte de las pol&iacute;ticas del gobierno est&aacute;n orientadas a permitir el retorno a estos barrios. Es una larga marcha, se ha iniciado el camino de reparaci&oacute;n y hay acciones a favor, se han hecho cosas que no se hicieron nunca</em></span></span></span><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><span style="color: #ffffff;">", afirma. <br />Sin embargo, advierte que, pese a que <em>"se ha avanzado bastante, a&uacute;n falta mucho".</em> <em>"Se necesita m&aacute;s asignaci&oacute;n de recursos y ampliar el n&uacute;mero de beneficiarios. Es un buen comienzo, ahora hay que seguir en esa direcci&oacute;n",</em> concluy&oacute;.</span></span></span></span></span></p><p>Fuente: <a href="http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93823">http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93823</a></p></div></div><br />]]></description>            <pubDate>Sat, 07 Nov 2009 11:33:34 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Nigel Barley: La gorda prostituta fulani (*)</title>            <link>http://senocri.blogcindario.com/2009/11/00298-nigel-barley-la-gorda-prostituta-fulani.html</link>            <description><![CDATA[<p><span style="font-size: small;">Nigel Barley: La gorda prostituta fulani<br /></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">+<br /><br />Si, fue en aquel sitio donde ocurri&oacute; todo. All&iacute; apareci&oacute; la hembra gorda que luego se har&iacute;a c&eacute;lebre con el apelativo de la <strong>'Se&ntilde;ora Cuu-&iacute;'</strong>. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Veamos, en <strong>Garoua (1)</strong>, ya sea primavera, verano, oto&ntilde;o o invierno, hay, por lo menos, diez grados m&aacute;s que en <strong>Poli (1)</strong>&nbsp;y, adem&aacute;s, como est&aacute; al lado de un r&iacute;o, goza de una ingente poblaci&oacute;n de numeros&iacute;simos mosquitos. Y yo, por ese calor del ambiente y tras tantas horas de reclusi&oacute;n en el coche con los dowayos y sus vomitonas, deseaba, ansiaba, anhelaba... una ducha.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Apenas terminaba de meterme en la ducha, debajo del grifo, cuano cre&iacute; oir unos, c&oacute;mo decirlo, como ara&ntilde;azos continuos en la puerta. Pregunt&eacute; qu&eacute; qui&eacute;n llamaba, mas como mis preguntas no ten&iacute;an respuesta alguna, me met&iacute; en la toalla y me dirig&iacute; a abrir la puerta. Fuera estaba una voluminosa fulani de m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de edad, quien armada de una sonrisa idiota, comenz&oacute; a dibujar redondeles en el polvo del suelo con sus grandes pies.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><em>-&iquest;Qu&eacute; desea?</em></strong> -inquir&iacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Hizo un gesto de beber.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><em>-Agua, agua.</em></strong></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Comenc&eacute; a desconfiar, pues me vino a las mientes el concepto de hospitalidad que domina en el desierto. Y en tanto que yo reflexionaba en el gordo problema que ten&iacute;a ante mi puerta, se escurri&oacute; junto a mi, se apropi&oacute; de un vaso y lo lleno en el grifo. Pero no se qued&oacute; ah&iacute; la cosa, sino que, ante mis asombrados ojos, empez&oacute; a desvelar lo que ocultaba su enorme cuerpo debajo de sus ropas. Por casualidades del destino, en ese preciso instante, acert&oacute; a pasar el portero a traerme un jab&oacute;n, mas, entendiendo desacertadamente el trance, se fue murmurando disculpas. Me encontraba cogido en una farsa.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Por suerte, las escasas lecciones de fulani que hab&iacute;a aprendido en la <strong>Escuela de Estudios Orientales y Africanos</strong> fueron entonces de suma utilidad para mi y diciendo a voces <strong>'&iexcl;No quiero!'</strong>, rechac&eacute; todo deseo de contacto carnal con aquella hembra, que me hac&iacute;a rememorar a <strong>Oliver Hardy</strong>. Como si yo me hubiera puesto de acuerdo con el portero, &eacute;ste, ahora ri&eacute;ndose, agarr&oacute; a la mujer de un brazo y yo del otro y la sacamos afuera. Empero volv&iacute;a cada hora no entendiendo que sus encantos no fueran aceptados y vagaba por el pasillo griatando <strong><em>'cuu-&iacute;'</em></strong>, como una gata que maulla para que le abran la puerta.. Al final, me hart&eacute;. Esa gorda mujer, estaba claro, trabajaba para la direcci&oacute;n del hotel, de modo que dige que era un misionero que hab&iacute;a venido de muy lejos para ver al obispo y que no aprobaba esos comportamientos. As&iacute; que se quedaron alelados y ruborizados; y enseguida la gorda prostituta fulani me dej&oacute; en paz.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Este suceso se convirti&oacute; en uno de los favoritos de los dowayos cuando nos sent&aacute;bamos alrededor del fuego por las noches a contar historias. Mi ayudante me obligaba siempre a narrar el <strong><em>'el cuento de la gorda fulani'</em></strong>, nombre con el pas&oacute; a conocerse, y cuando llegaba el momento en que ella gritaba <strong><em>'cuu-&iacute;'</em></strong> todos se echaban a reir, se abrazaban a las rodillas y comenzaban a tirarse por el suelo revolc&aacute;ndose. Esta an&eacute;cdota, no cabe duda,&nbsp;contribuy&oacute; en gran parte a nuestras buenas relaciones.</span></p><p><span style="font-size: small;"><strong>Nigel Barley</strong> en <strong><em>'El ingenuo o inocente antrop&oacute;logo'</em></strong> (2)<br /><br />_________<br />(*) T&iacute;tulo a&ntilde;adido por nosotros<br /><br />(1) Poblaciones del norte de <strong>Camer&uacute;n</strong><br /><br />(2)&nbsp;<em><strong>The Innocent Anthropologist</strong></em>. Fecha de publicaci&oacute;n</span><strong><span style="font-size: small;">: 1983<br /></span></strong></p>]]></description>            <pubDate>Thu, 05 Nov 2009 12:15:14 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Frans Eemil Sillampää: Cortándose la garganta -1- (*)</title>            <link>http://senocri.blogcindario.com/2009/10/00297-frans-eemil-sillampaa-cortandose-la-garganta-1.html</link>            <description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><span style="text-decoration: underline;">1&ordm;. Teliniemi</span> (1)</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">En una tarde&nbsp;de un d&iacute;a, cuando no hac&iacute;a mucho que un grupo de rojos hab&iacute;a pasado por la granja a pedir un caballo, esa misma tarde que Kierika sac&oacute; la conclusi&oacute;n de que los asuntos no iban bien para los rebeldes, Silja se hallaba en un prado que estaba al norte de la granja. Movida por el instinto se fue por el camino adelante. Y al poco oy&oacute; unos pasos y a continuaci&oacute;n vio a un hombre en el recodo de la carretera. La chica se detuvo para despu&eacute;s reanundar su camino algunos metros. </span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-&iquest;Eres Silja?</em><strong> -pregunt&oacute; una voz que le pareci&oacute; conocida. Un hombre se acercaba hacia ella deprisa y acezando.</strong> </span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><strong>-</strong><em>El frente se ha roto... Los rojos huyen... Los blancos no dan cuartel. No puedo marcharme, porque todo anda mal en mi casa... Cuando pasen los primeros momentos podr&eacute;, espero, salvar mi vida... Necesito mientras tanto ocultarme por un tiempo cerca de mi casa... Si me encuentran estoy perdido, pues yo fui quien acompa&ntilde;&oacute; a los que mataron a Kurkela. Yo no intervine en ello, tu eres testigo... pues me viste volver... Escucha, Silja, voy a esconderme en el henil de Kierikka... avisa a mi mujer que me lleve a escondidas pan y leche... &iquest;Lo har&aacute;s?... Si salgo vivo de aqu&iacute; me acordar&eacute; de ti toda mi vida. Ahora, vete. Podr&aacute;n notar tu ausencia...</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Muy asustado Teliniemi, antes tan jovial, se fue mirando a todas partes.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Despu&eacute;s de aquella noche en la cual los rojos huyeron, pas&oacute; todo un d&iacute;a en que no hubo en el pueblo ni rojos ni blancos. Y los habitantes del pueblo tuvieron m&aacute;s miedo. Nadie osaba salir de casa. Aunque se vio a la viuda de Kurkela ir en un veh&iacute;culo a la aldea, vestida de negro, toda de negro, y con una mirada de odio contenido en el rostro. 'Deseo ver a los blancos inmediatamente para narrarles el asesinato y todas las tropel&iacute;as de los rojos'. El ama de Kierikka la vio pasar y experiment&oacute; una vaga sensaci&oacute;n repulsiva por aquella hembra que parec&iacute;a de otra clase que ella.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Silja observ&oacute; tambi&eacute;n el paso de la propietaria de Kurkela; y sin decir nada a nadie fue a llevar el recado a la mujer de Teliniemi. En la caba&ntilde;a estaba todo muy mal, tal y como hab&iacute;a dicho el marido. Emma se encontraba en visperas de parir y uno de sus v&aacute;stagos ten&iacute;a tos ferina; dio las gracias a Silja por el favor que le hab&iacute;a hecho.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">_____&#12288;</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">2&ordm;. Con brazalete y fusil</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">M&aacute;s tarde Silja tuvo una aventura que le record&oacute; algo aquella otra de hac&iacute;a siete semanas, cuando gui&oacute; a dos desconocidos. El pueblo no permaneci&oacute; por mucho tiempo en aquel estado angustioso de paz durante el cual no se oyeron disparos ni visto fusiles. Las avanzadas blancas llegaron pronto al hogar de Rinnie, donde acudieron sin tardanza los propietarios m&aacute;s importantes, para explicar la situaci&oacute;n en la que se hallaban y quejarse de las requisas rojas y de paso delatar a los l&iacute;deres de la comarca, se&ntilde;alar sus domicilios y, si lo sab&iacute;an, apuntar con el dedo el sitio donde se ocultaban. Sin embargo los soldados no prestaban atenci&oacute;n a las quejas solo quer&iacute;an saber de los asesinatos cometidos por los rojos. Si se les se&ntilde;alaba a una mujer como peligrosa agitadora, acud&iacute;an los soldados a buscarla. La esposa de Rennie, que huy&oacute; con su hombre, fue detenida cuando volvi&oacute; a su casa.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">En cuanto se coment&oacute; la muerte de Kurkela, alguien declar&oacute; que Teliniemi hab&iacute;a acompa&ntilde;ado a los asesinos. Tambi&eacute;n hablaban de una tal Silja, que era una criada en Kierikka, como probable gu&iacute;a, pues hab&iacute;a pasado la noche en el Estado Mayor, de donde sali&oacute; por la ma&ntilde;ana temprano con un rojo notable. De modo que, inmediatamente, se llev&oacute; a cabo un registro en la casa de Teliniemi, y esos mismos se fueron luego a Kierikka, donde ya habia algunos blancos.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Muchos campesinos que durante la revuelta obrera hab&iacute;an estado pac&iacute;ficos e incluso hab&iacute;an invitado a los jefes rojos, se transformaron, de improviso, en fervorosos y decididos 'saneadores' de la tierra. </span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Provistos de un brazalete y con fusil al hombro, iban en grupos de dos o tres, o en compa&ntilde;&iacute;a de los soldados, para inspeccionar las aparcer&iacute;as y las granjas. As&iacute; fue como Santala, el propietario de la granja hacia donde se hab&iacute;a dirigido Silja y Manta cuando partieron de Siiveri, se ocup&oacute; con ardor de limpiar la vecindad, pese a sus turbios antecedentes judiciales, con dos soldados de cara cetrina.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">_____&#12288;</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #ffcc00;">3&ordm;. </span><span style="color: #ffcc00;">El turbio Santala</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Santala deb&iacute;a de haber tenido relaciones &iacute;ntimas con Kurkela, pues trabajaba con ahinco por poner en claro su asesinato. Hab&iacute;a o&iacute;do decir que era probable que Silja acompa&ntilde;ara a los asesinos, habladur&iacute;a tanto m&aacute;s tonta cuando todo el mundo sab&iacute;a que quien los acompa&ntilde;&oacute; fue Teliniemi, y este, siendo del pa&iacute;s, no necesitaba gu&iacute;as. Santala lleg&oacute; a Kierikka reclamando a Silja con una voz de mando que hab&iacute;a adoptado por esos d&iacute;as.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-&iquest;Qu&eacute; quieres de ella?</em><strong> -pregunt&oacute; el due&ntilde;o de Kierikka.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Quisiera saber por qu&eacute; ha acompa&ntilde;ado a los asesinos de Kurkela</em> <strong>-dijo Santala.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-No es cierto que les haya acompa&ntilde;ado</em> <strong>-contest&oacute; bruscamente el de Kierikka, el cual, aunque no era rico, pertenec&iacute;a a una familia respetable y se acordaba de ello y parec&iacute;a manifestarlo en la voz cuando se dirig&iacute;a a Santala.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">-Se sabe lo que se sabe <strong>-habl&oacute; Santala con gesto suficiente y levantando los ojos-.</strong> <em>Estaba en casa de Rennie aquella noche.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Es verdad y estuvo a punto de ser encerrada por haber acompa&ntilde;ado a dos soldados blancos.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Quer&iacute;a llevarlos a casa de Rennie para que los asesinaran. &iquest;Crees que no se sabe a d&oacute;nde les dijiste t&uacute; que les llevaran? Y diste adem&aacute;s una vaca al Estado Mayor para que protegieran tu granja..., no, un cerdo.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Kierikka hizo entonces groseras alusiones al pasado de Santala, y su mujer continu&oacute; en el mismo tono, dirigi&eacute;ndose a los soldados.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Os dar&iacute;a verg&uuml;enza ir con este individuo si supier&aacute;is qui&eacute;n es; pero, claro, como no sois de aqu&iacute;... Son cosas demasiado turbias para ensuciarme la boca cont&aacute;ndolas... Demasiado conocemos todos a este tunante...</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Ciera el pico, arp&iacute;a, pues de lo contrario te meto una bala en la cabeza</em> <strong>-grit&oacute; Santala un tanto desconcertado.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-No de tu fusil en todo caso</em> <strong>-se le enfrent&oacute; la mujer, que se puso a enumerar todas las maldades de Santala.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Pero la llegada de Silja cort&oacute; en seco aquel torrente de palabras.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">_____&#12288;</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">4&ordm;. Camino del Cuartel</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iexcl;Ah, Silja! Ven con nosotros al pueblo para que hablemos un poco de tus amigos</em><strong> -vocifer&oacute; Santala con voz chillona.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-No hay inconveniente, si mi ama lo permite. Tengo conocidos entre los blancos.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Nada de bromas, bien sabes quienes son tus amigos, pues los has llevado a casa de Rinne.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Los soldados acabaron por cansarse de aquella guerra verbal. Se hab&iacute;an dado cuenta de que en el celo de Santala hab&iacute;a algo equ&iacute;voco, y que el asunto no se presentaba nada claro. As&iacute;, pues, ordenaron a Silja y a Kierikka que los siguieran. El &uacute;ltimo enganch&oacute; su caballo, y la moza y un soldado se sentaron a su lado en el trineo. Santala guiaba el suyo, en el que subi&oacute; el otro soldado.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Si te encontraras con los dos se&ntilde;ores que acompa&ntilde;aste, &iexcl;valiente chasco que se llevar&iacute;a Santala!</em><strong> -grit&oacute; el ama mientras el veh&iacute;culo se alejaba.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iexcl;C&aacute;llese!</em> <strong>-dijo uno de los soldados a la mujer, quien se apresur&oacute; a entrar en su casa.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Por el camino, el soldado que iba junto a &eacute;l le habl&oacute; a Kierikka de la siguiente manera:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iquest;Sabe en donde se encuentra ese Teliniemi?</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Era algo raro escuchar a un soldado llegado de lugares tan lejanos informarse de aquella manera de un aparcero pobre al que jam&aacute;s hab&iacute;a visto.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-No s&eacute; nada; se habr&aacute; marchado con los otros.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Luc&iacute;a un sol espl&eacute;ndido; el d&iacute;a era hermoso y c&aacute;lido. La nieve se derret&iacute;a con gran facilidad. Seg&uacute;n avanzaban el sendero se hallaba en peor estado. No tardaron en ver unas carretas. A cada rato se cruzaban con patrullas de soldados y guardias blancos, a los que Santala preguntaba:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iquest;Hab&eacute;is descubierto rojos? Nosotros los hemos encontrado de color de rosa.<br /></em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">_____<br /><br /><span style="text-decoration: underline;">5&ordm;. Dejando un rastro de sangre</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Los trineos pasaron por delante de la c&aacute;rcel; en la parte de atr&aacute;s exist&iacute;a un bosquecillo, donde se fusilaba a los condenados por la noche y aun en pleno d&iacute;a. M&aacute;s all&aacute; vieron a un campesino que iba con una carreta de ramas de abeto. Como el sendero se encontraba en pleno deshielo, los trineos no pudieron adelantarle. No llevaba unicamente ramas de abeto: el carro iba dejando un rastro de sangre. Al percibirla, Silja se dio cuenta de todo, pues hab&iacute;a visto salir el carro del bosquecillo detr&aacute;s de la c&aacute;rcel. Se neg&oacute;, no obstante, a aceptar en su conciencia lo que ve&iacute;an sus ojos. Por entre las ramas crey&oacute; percibir un vestido de mujer... El carretero era un pobre arrendatario llamado Taavetti, trabajador y sobrio a quien quer&iacute;an todos los propietarios porque no se met&iacute;a en pol&iacute;tica.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Silja no pudo continuar por m&aacute;s tiempo en su estado de semiinconsciencia. Santala, que hab&iacute;a bajado del trineo y marchaba al lado del carretero, explicaba en voz alta el contenido de la carga, seg&uacute;n lo que le hab&iacute;a contado Taavetti.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-&iexcl;Ven a ver a tu antigua amiga, Silja! La Rinne se halla camino del eden. Y este, &iquest;qui&eacute;n es Taavetti?</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Kivilahde</em> <strong>-respondi&oacute; este.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-&iexcl;Toma! Ese zorro ya no volver&aacute; a robarme mis bueyes. </em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Kierikka se sinti&oacute; mal pero guard&oacute; silencio, limit&aacute;ndose a toser un poco. Los soldados parec&iacute;an tambi&eacute;n incomodados y pegaban a los caballos.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">En casa del comandante hab&iacute;a mucha gente haciendo cola en el vest&iacute;bulo. Las caras reflejaban inquietud y cada uno juzgaba su caso muy importante y urgente. Los asuntos que les llevaban all&iacute; eran de lo m&aacute;s variado: un propietario acud&iacute;a para defender a su aparcero; una mujer preguntaba si se hab&iacute;a encontrado un bulto de ropa que los rojos le hab&iacute;an quitado... Junto a la puerta hab&iacute;a un soldado con su fusil y una granada colgando de un cintur&oacute;n; hab&iacute;a combatido con los blancos y regresaba satisfecho a su casa. Sus conocidos le hablaban con una respetuosa admiraci&oacute;n.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Kierikka entr&oacute; con su sirvienta y Santala, y se sinti&oacute; molesto y no pudo contenerse cuando un vecino le pregunt&oacute; a qu&eacute; iba all&iacute;.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-No s&eacute; nada; se trata de un l&iacute;o de este maldito Santala.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">_____&#12288;</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">6&ordm;. El interrogatorio de Kierikka</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Silja ten&iacute;a las mejillas coloradas y srdientes y su mirada brillaba con un resplandor h&uacute;medo. Las esperanzas, que no hab&iacute;an dejado de ir en aumento en ella en los &uacute;ltimos tiempos, hab&iacute;an desaparecido bruscamente con los acontecimientos. No pod&iacute;a creer que se encontrara a su amigo en aquel lugar. Todo lo que se atrev&iacute;a a esperar era que Armas no la contemplara en aquel momento, junto a aquella gente. Crey&oacute; ver al fondo su hermosa cabeza y una mano levantada para saludarla; su amigo habr&iacute;a querido correr hacia ella para llev&aacute;rsela a otra parte, hacia un nuevo verano, lejos de aquellos hombres y lejos de senderos, caminos, carreteras... por donde iban carros llenos de cad&aacute;veres. No pensaba en los j&oacute;venes a quienes hab&iacute;a guiado cierta noche, y era curioso, pues todas esas aventuras se hab&iacute;an inciado entonces. Era debido a que en torno a aquel suceso el ambiente era diferente; la joven hab&iacute;a sentido unos efluvios primaverales cuando el soldado la hab&iacute;a besado en el umbral del henil. No, no era posible evocar aqu&iacute; aquel recuerdo.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Con todo, Silja encontr&oacute; a uno de los j&oacute;venes.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El comandante, que era uno de los peces gordos de la comarca, no consigui&oacute; poner en claro lo que se achacaba a Kierikka y a su sirvienta. Carec&iacute;a de tiempo para proceder a una investigaci&oacute;n minuciosa. Estaba seguro de la inocencia de Kierikka; un viejo campesino como &eacute;l no era posible que hubiese mantenido relaciones con los rojos que merecireran un arresto. El comandante reprendi&oacute; con viveza a Santala, al hablar este del cerdo enviado por Kierikka al Estado Mayor rojo.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Tu tambi&eacute;n has dado un toro; pero t&uacute; pod&iacute;as hacerlo, por lo visto</em> <strong>-replic&oacute; Kierikka.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Si, pero yo tuve que ceder ante las bayonetas.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Lo mismo da.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Kierikka puede regresar a su casa; llevad a la muchacha al cuerpo de guardia</em> <strong>-orden&oacute; en comandante a un soldado.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Yo me encargo de llevarla</em> <strong>-dijo Santala.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iexcl;C&aacute;llese usted!</em><strong> -grit&oacute; el comandante.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">_____&#12288;</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><span style="text-decoration: underline;">7&ordm;. Aparece el capit&aacute;n</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">El grupo iba a salir a la carretera cuando le sali&oacute; al paso un hombre que llevaba gafas y vest&iacute;a una pelliza de color azul claro y una gorra de piel de cordero. El oficial lanz&oacute; una mirada a los que un soldado parec&iacute;a conducir a la c&aacute;rcel. Se detuvo bruscamente, examin&oacute; a Silja y exclam&oacute;:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-&iquest;A d&oacute;nde diablos llev&aacute;is a esta chica?</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-A la c&aacute;rcel por orden del comandante, mi capit&aacute;n.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Esperadme aqu&iacute;</em> <strong>-dijo el oficial, entrando r&aacute;pidamente en la casa del comandante por la puerta grande.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Al cabo de un instante, el comandante apareci&oacute; en el umbral con la cabeza descubierta y llam&oacute; a Silja.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Las caras de Santala y Kierikka se alargaron de sorpresa. Kierikka crey&oacute; reconocer a uno de los j&oacute;venes que hab&iacute;a acompa&ntilde;ado Silja, recordando al mismo tiempo la acogida que les hab&iacute;a dispensado su mujer. A ver si aquello iba a traer nuevas complicaciones, lo mismo que el cerdo dado con demasiada facilidad... &iquest;Por qu&eacute; demonios hab&iacute;a dicho bromeando a los rojos?.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-'Velad por mi granja ahora que os he dado un cerdo.'</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">En cuanto a Santala, se sent&iacute;a molesto al comprobar que el oficial se interesaba tan s&oacute;lo por Silja, de quien conservaba tal vez un buen recuerdo. Y aquella muchacha pod&iacute;a contar cosas...</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Silja era la &uacute;nicca que experimentaba una alegr&iacute;a real, pues hab&iacute;a reconocido enseguida en este capitan a uno de los dos desconocidos, el que precisamente hab&iacute;a hablado menos.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Entrad por la otra puerta</em> <strong>-dijo el comandante.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">_____&#12288;</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">8&ordm;. Silja se salva</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El capit&aacute;n fue a estrechar la mano de Silja y dijo a los miembros del tribunal:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Entonces, &iquest;es a esta buena gente a quien mand&aacute;is a la c&aacute;rcel? Silja nos ha dado muy buenos consejos, y si yo le hubiese hecho la misma promesa que mi compa&ntilde;ero, solo me restar&iacute;a llevarla a casa del apstor. Pero estoy comprometido. En cuanto a Fredstrom descansa atravesado por las balas entre Tampere y Vilpula... Pero de buena nos escapamos entonces; si el centinela rojo no hubiese sido un cretino, aquello habr&iacute;a terminado mal. Pero el rojo acept&oacute; un cigarrillo, y entonces Fredstrom le arrebat&oacute; el fusil y lo ensart&oacute;. Luego pusimos pies en polvorosa... Las dificultades volvieron a empezar al encontrarnos en presencia del centinela blanco, que nos tom&oacute; por una patrulla roja y quiso hacer fuego... Tuvimos que levantar las manos... Si, aquella noche Silja se port&oacute; muy bien... &iexcl;Gracias!... &iquest;Y estos hombres?... &iexcl;Toma he aqu&iacute; al due&ntilde;o de la granja!... Oiga, su mujer es bastante desagradable. A ella tendr&iacute;an que haberla tra&iacute;do aqu&iacute;, en vez de esta muchacha que merece una recompensa, y, que, desde luego, la tendr&aacute;; lo prometo.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Se volvi&oacute; a examinar el asunto, y Silja habl&oacute; mucho m&aacute;s que antes. Cont&oacute; con todo detalle lo que hab&iacute;a pasado y despu&eacute;s todo lo que sab&iacute;a de sus amos, que se hab&iacute;an mantenido apartados de la revuelta; era verdad que hab&iacute;an enviado un cerdo a los rojos, pero estos lo hab&iacute;an pagado. Despu&eacute;s expuso todo lo que hab&iacute;a visto y o&iacute;do en casa de Rinne y al regresar a Kierikka. Dijo tambi&eacute;n lo que pensaba de Teliniemi y record&oacute; para s&iacute; la escena de la granja. Palideci&oacute; un poco, lo que incit&oacute; a Santala a decir '&iexcl;He he!'. Pero recobr&aacute;ndose continu&oacute; el relato como si acumulara acusacionres sobre la cabeza de Santala.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iquest;Qui&eacute;n es ese individuo?</em><strong> -pregunt&oacute; el capit&aacute;n con un tono de voz despreciativo.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El comandante le dijo lo que sab&iacute;a de Santala, y el capit&aacute;n a&ntilde;adi&oacute;: </span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Vu&eacute;lvase a casa, Santala, y no deje su esti&eacute;rcol. Y no vuelva si no le llaman... Ese Teliniemi parece un buen hombre... &iquest;D&oacute;nde est&aacute;?</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Unos cre&iacute;an que hab&iacute;a huido. Silja guard&oacute; silencio; pero cuendo todo hubo terminado (Kierikka fue condenado a pagar a lacaja de los guardias c&iacute;vicos el importe de su cerdo), pidi&oacute; permiso para hablar a solas con el capit&aacute;n.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Perfectamente. Salgamos y hablaremos por el camino.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">_____&#12288;</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><span style="text-decoration: underline;">9&ordm;. Silja se confiesa</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Kierikka subi&oacute; solo a su trineo; Silja y el capit&aacute;n le preced&iacute;an a pie. T&iacute;mida y vacilante, Silja cont&oacute; entonces al capit&aacute;n todo lo que sab&iacute;a de Teliniemi, de su hogar y de su manera de ser, y asegur&oacute; que no hab&iacute;a participado en el asesinato de Kurkela. Pidi&oacute; al capit&aacute;n que hiciera lo posible para que Teliniemi pudiese salir sin temor del escondite que ella conoc&iacute;a.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">El capit&aacute;n mir&oacute; a Silja extra&ntilde;ado y con aire mucho menos cordial.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-No quiero prometer nada; esto es cosa del tribunal; en todo caso precisa que primeramente salga de su madriguera, pues de lo contrario...</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">No acab&oacute; la frase, mas Silja comprendi&oacute;. Las l&aacute;grimas afluyeron a sus ojos y suplic&oacute; al capit&aacute;n que hiciera todo lo posible por salvar a Teliniemi.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">-Si todo lo que me has dicho es verdad, no corre ning&uacute;n peligro. Pero no es probable que le pongan en libertad en seguida. Te enviar&eacute; a dos soldados, a quienes ense&ntilde;ar&aacute;s el escondite; lo llevar&aacute;n al pueblo y yo lo defender&eacute; ante los jueces. Es todo lo que puedo hacer.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Tom&oacute; a continuaci&oacute;n sus disposiciones. Al llegar al campo de concentraci&oacute;n, llam&oacute; a un soldado y le dio unas &oacute;rdenes. Luego dijo a Kierikka que esperara. Salieron dos soldados del cuerpo de guardia; su actitud era adusta y rencorosa. El trineo volv&iacute;a a avanzar lentamente por el sendero en deshielo; los patines chirriaban sobre la arena y se deslizaban bruscamente hacia adelante al pasar por encima de un pedazo de hielo.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;">Kierikka hab&iacute;a entablado conversaci&oacute;n con los soldados.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Tendr&eacute;is que limpiar esos bosques, cuando nos marchemos; deben de ocultar muchos rojos.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Ya saldr&aacute;n solos, con el tiempo</em> <strong>-respondi&oacute; Kierikka.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Si, pero son bocas in&uacute;tiles.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Tambi&eacute;n se les tiene que dar de comer en la c&aacute;rcel.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-&iquest;Qui&eacute;n habla de meterlos en la c&aacute;rceel?</em><strong> -dijo el soldado.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ffcc00;"><em>-Para que acaben por huir</em> <strong>-a&ntilde;adi&oacute; su compa&ntilde;ero.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">_____&#12288;</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><span style="text-decoration: underline;">10&ordm;. Y las cosas se torcieron</span></span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Silja hab&iacute;a o&iacute;do asustada esta conversaci&oacute;n. Hab&iacute;an apenas andado trescientos metros. La muchacha cogi&oacute; las riendas y detuvo al caballo, diciendo que necesitaba con urgencia decir algo al capit&aacute;n. Corri&oacute; hasta el cuartel, encontr&oacute; a &eacute;ste y le habl&oacute; muy excitada:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-No quiero acompa&ntilde;ar a los soldados a donde se encuentra Teliniemi si usted no viene y si no me jura que no le matar&aacute;n antes de que se haya hecho una investigaci&oacute;n y se compruebe lo que he dicho.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El oficial sonri&oacute; y mir&oacute; las mejillas encendidas y los ojos brillantes de Silja. La verdad es que no se le pod&iacute;a acusar de nada. Teliniemi estaba casado y tampoco pod&iacute;a tratarse de amor entre &eacute;l y la muchacha.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Ya que es tan importante para ti, quiero hacer algo. Espera un poco, voy a ver como se arregla eso.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Por primera vez se dio cuenta de que tuteaba a Silja; al pensar en ello sonri&oacute;:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Es una se&ntilde;al de lo Alto y continuar&eacute; tute&aacute;ndola mientras estemos juntos</em><strong> -se dijo.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Mientras iban al encuentro del trineo, Silja se detuvo y pregunt&oacute; al capit&aacute;n, bajando la cabeza, si sab&iacute;a que se hab&iacute;a hecho de Armas.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Todo lo que s&eacute; es que marcha en estos momentos hacia Vipuri... si es que est&aacute; vivo... &iquest;C&oacute;mo le conoces?</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Silja vacil&oacute; un instante.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Pas&oacute; el verano aqu&iacute;</em> <strong>-dijo, sin atreverse a mirar al ofcicial.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Aquella fue sin duda la jornada m&aacute;s accidentada de la vida de Silja.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El capit&aacute;n despidi&oacute; a uno de los soldados y ocup&oacute; su lugar en el trineo. Ya no se hablaba de limpiar sumariamente los bosques. El capit&aacute;n dirig&iacute;a de cuando en cuando una mirada de simpat&iacute;a a Siljay &eacute;sta le respond&iacute;a confiadamente. Kierikka y el soldado parec&iacute;an no existir.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El trineo lleg&oacute; cerca del escondite conocido &uacute;nicamente por Silja, que temblaba de emoci&oacute;n y cuya mirada busc&oacute; la del capit&aacute;n. Su imaginaci&oacute;n ve&iacute;a ya una venturosa velada en la pobre choza... El ni&ntilde;o enfermo sanar&iacute;a, seguramente.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>- '&iquest;Me lo promete?'</em><strong> -pregunt&oacute; una vez m&aacute;s.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Pararec&iacute;a embriagada. Kierikka la miraba con desconfianza y sorpresa.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Claro que si</em> <strong>-respondi&oacute; alegremente el capit&aacute;n.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Al cabo de un momento, Silja dijo:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iexcl;Alto!</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El caballo se detuvo y Silja salt&oacute; del trrineo e hizo se&ntilde;a al capit&aacute;n, poni&eacute;ndose un dedo sobre los labios. Despu&eacute;s se desliz&oacute; en el henil y llam&oacute; quedamente:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-Teliniemi... Oiga... Soy Silja. Salga. No tema nada.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">La paja se movi&oacute;, se vio salir una mano, luego una bota y despu&eacute;s un cuerpo. Teliniemi, cuyos ojos parpadearon a plena luz, vio muy pronto un oficial y un soldado con aire de enfadado y llevando ambos unos brazaletes blancos; vio as&iacute; mismo a Kierikka y por fin a Silja. Durante unos segundos permaneci&oacute; inm&oacute;vil; mas de repente, antes que nadie pudiese intervenir, desenvain&oacute; su pu&ntilde;al, lo agit&oacute; en el aire y mirando a Silja dijo con profundo desprecio:</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iquest;Eras, pues, una esp&iacute;a de los 'carniceros'? &iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza!</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Y, de un solo golpe, se cort&oacute; la garganta.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-&iexcl;No, por amor de Dios!</em> <strong>-grit&oacute; Silja.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El capit&aacute;n se precipit&oacute; hacia el suicida, pero ya era tarde. La sangre brotaba de la herida, cada vez con menor fuerza, sobre la paja.</span></span></strong></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;"><em>-No ten&iacute;a la conciencia tranquila</em> <strong>-asegur&oacute; el capit&aacute;n al mirar los &uacute;ltimos estertores del cuerpo.</strong></span></span></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">*</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">(Tomado de la novela de Frans Eemil Sillamp&auml;&auml;, 'Silja')</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">(*) El t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros</span></strong></p><p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: small;">(1) La divisi&oacute;n en cap&iacute;tulos tambi&eacute;n es nuestra</span></strong></p>]]></description>            <pubDate>Sat, 31 Oct 2009 21:54:00 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Chinua Achebe: Ese reptil tragaldabas (*) (1)</title>            <link>http://senocri.blogcindario.com/2009/10/00296-chinua-achebe-ese-reptil-tragaldabas-1.html</link>            <description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">En plena noche, junto a la hoguera, una madre le narra un cuento a sus hijos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">-<em>Hubo una vez en que las aves fueron invitadas a un &aacute;gape en el cielo. Esto le produjo una gran alegr&iacute;a y comenzaron a prepararse para d&iacute;a tan se&ntilde;alado. Se pintaron las alas con camote rojo y se hicieron unos dibujos hermos&iacute;simos en ellas.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">La <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> contempl&oacute; todos aquellos planes y muy pronto descubri&oacute; cual era la raz&oacute;n de tanto ajetreo. Jam&aacute;s se le escapaba nada de lo que ocurr&iacute;a en el orbe de los animales; era muy ladina. De modo que al enterarse de la gran fiesta en el firmamento comenz&oacute; a picarle la garganta solo de pensar en ella. Y es que era &eacute;poca de hambres y hac&iacute;a lo menos dos lunas que la <span style="color: #ffcc00;"><strong>Tortuga</strong> </span>no llevaba nada a la boca. En su caparaz&oacute;n vac&iacute;o el cuerpo le claqueteaba como un palo seco. Por lo que&nbsp;dio en pensar de qu&eacute; manera pod&iacute;a&nbsp;ir al cielo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">La <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> no ten&iacute;a alas y se fue a ver a las aves para pedirles que les dejara ir con ellas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><em><span style="color: #00ff00;">-Ya te conocemos</span></em> -dijeron las aves-. <em><span style="color: #00ff00;">Eres muy maliciosa y adem&aacute;s muy ingrata. Si te dejamos venir con nosotros pronto comenzar&aacute;s a hacer maldades.</span></em></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><em><span style="color: #00ff00;">-No me conoc&eacute;is</span></em> -contest&oacute; la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong>-. <em><span style="color: #00ff00;">He cambiado mucho. Y he llegado a la conclusi&oacute;n de que quien crea problemas a los dem&aacute;s tarde o temprano termina cre&aacute;ndoselos a si mismo.</span></em></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">La <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> sab&iacute;a hablar muy bien, era un piquito de oro, y al cabo de poco tiempo las aves quedaron convencidas de que hab&iacute;a cambiado bastante, y cada una de ellas le prest&oacute; una pluma con las que se hizo dos alas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Por fin lleg&oacute; el gran d&iacute;a y la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> fue la primera en llegar al lugar de reuni&oacute;n. Cuando se juntaron todas las aves, se fueron en una gran bandada. La <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> estaba muy contenta y hablaba mucho mientras volaba entre las aves. Pronto la eligieron para que fuese la portavoz de la fiesta, porque hablaba de tal modo que daba gusto oirla.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">-<em>Hay una cosa muy importante que debemos tener presente</em></span> -dijo mientras iban volando-: <em><span style="color: #00ff00;">cuando se convida a la gente a un &aacute;gape as&iacute;, toman nombres nuevos para la ocasi&oacute;n. Nuestros invitadores del cielo o firmamento confiar&aacute;n en que sigamos la tradici&oacute;n</span></em>.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Ninguno de los p&aacute;jaros o aves hab&iacute;a o&iacute;do hablar de esa costumbre o tradici&oacute;n, pero sab&iacute;an que la <strong><span style="color: #ffcc00;">Tortuga</span></strong>, pese a sus defectos en otros sentidos, hab&iacute;a andado por muchos caminos y transitados por numerosas veredas, y conoc&iacute;a las costumbres de diversos pueblos. De manera que cada una de las aves se puso un nombre. Cuando todas lo tuvieron, la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> se puso el suyo: <strong>Todas Vosotras</strong>. Ese fue su nuevo nombre para ocasi&oacute;n tan se&ntilde;alada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Llegadas al firmamento las aves los anfitriones se alegraron mucho de verlas. La <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong>, con su plumaje arcoirisado, se puso en pie y les dio las gracias por el convite. Su discurso fue tan elocuente que todas las aves se alegraron mucho de haberla tra&iacute;do y asintieron con sus picos para mostrar su aprobaci&oacute;n a todo lo que dec&iacute;a. De tal modo que sus invitadores creyeron que era una especie de reina de las aves, m&aacute;xime cuando parec&iacute;a destacarse de las dem&aacute;s.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Luego de sacar y comer nueces de cola, las gentes del cielo pusieron ante sus convidados los platos m&aacute;s exquisitos que jam&aacute;s hab&iacute;a visto ni so&ntilde;ado la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong>. Llevaron una sopa caliente del fuego y en la misma olla en la que se hab&iacute;a cocinado. Estaba llena de carne y de pescado. La <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> empez&oacute; resoplar muy hondo. Ten&iacute;a &ntilde;ame molido y adem&aacute;s potaje de &ntilde;ame cocinado con aceite de palma y pescado fresco. Asi mismo c&aacute;ntaros de vino de palma. Cuando todo estuvo dispuesto frente a los comensales invitados, uno de los anfitriones del cielo se adelant&oacute; para probar un poco de cada olla. Despu&eacute;s anim&oacute; a las aves a comer. Pero la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> se puso en pie de un brinco y pregunt&oacute;:</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><em><span style="color: #00ff00;">-&iquest;Para qui&eacute;n hab&eacute;is preparado toda esta comida?</span></em></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><em><span style="color: #00ff00;">-Para todas vosotras</span></em> -respondi&oacute; el anfitri&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">La Tortuga se volvi&oacute; hac&iacute;a las aves y les dijo:</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">-<em>Recordad que ahora me llamo <strong>Todas Vosotras</strong>. Aqu&iacute; la tradici&oacute;n es servir primero al orador y m&aacute;s tarde a todos los dem&aacute;s. Os servir&aacute;n a vosotros cuando yo haya acabado de comer.</em></span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Empez&oacute; a comer y las aves empezaron a quejarse enfadadas. La gente del cielo pens&oacute; que deb&iacute;a de tener la costumbre de darle la comida a su reina. As&iacute;&nbsp;que la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> se comi&oacute; casi toda la comida y se bebi&oacute; dos ollas de vino de palma, qued&oacute; atiborrada de comida y de bebida y su cuerpo se le infl&oacute; lllen&aacute;ndosele la concha.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Las aves se reunieron a comer lo que quedaba y a picotear los huesos que la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> no hab&iacute;a querido. Hubo quien estaba tan enfadada que no quiso comer. Prefiri&oacute; volver volando en ayunas. Mas antes de marcharse cada una recuper&oacute; la pluma que le hab&iacute;a pestado a la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong>. Esta, que era una tortuga macho, pidi&oacute; a las aves que le llevaran un recado a su esposa, pero todas se negaron. Al final, el <strong>Loro</strong>, que hab&iacute;a estado m&aacute;s enfurecido que las otras, cambi&oacute; de repente de opini&oacute;n y acept&oacute; llevar el recado.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><em><span style="color: #00ff00;">-Dile a mi esposa</span></em> -le dijo la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong>- <em><span style="color: #00ff00;">que saque todos los objetos blandos que hay en la casa y que los ponga por todo el recinto, de manera que pueda llegar de un salto desde el firmamento sin hacerme da&ntilde;o.</span></em></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Y el <strong>Loro</strong> prometi&oacute; llevar el mensaje y se lanz&oacute; a volar. Mas cuando lleg&oacute; a la casa de la <strong><span style="color: #ff9900;">Tortuga</span></strong> le dijo a su esposa que pusiera en el recinto de la casa todas las cosas m&aacute;s duras que tuviera dentro de la vivienda. De modo que la mujer sac&oacute; las azadas, los machetes, las lanzas, las escopetas y hasta el ca&ntilde;&oacute;n de su marido. La <strong><span style="color: #ffcc00;">Tortuga</span></strong> mir&oacute; desde el cielo y vio que su esposa sacaba enseres, pero estaba demasiado lejos para ver lo que eran. Cuando le pareci&oacute; que ya hab&iacute;a sacado todo dio el salto. Baj&oacute; y baj&oacute; y baj&oacute; hasta que empez&oacute; a temer que se iba a pasar la vida bajando. Despu&eacute;s cay&oacute; en el recinto con un ruido como el de un ca&ntilde;&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><em><span style="color: #00ff00;">-&iquest;Y se muri&oacute;?</span></em> -preguntaron los oyentes.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><em><span style="color: #00ff00;">-No. Se hizo pedazos la concha. Pero en el vecindario hab&iacute;a un gran cham&aacute;n. La esposa de la <span style="color: #ff9900;"><strong>Tortuga</strong> </span>envi&oacute; a buscarlo y &eacute;l recogi&oacute; todos los trozos de concha y los peg&oacute;. Por eso tiene tantos pedazos la concha de la <span style="color: #ffcc00;">Tortuga</span>. Y colorin colorado...</span></em></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><em><span style="color: #00ff00;">-En este cuento no hay canciones.</span></em></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;"><em>-No. Ya pensar&eacute; en otro que tenga canciones</em>.<br /></span><br />__________<br /><br />(*) EL t&iacute;tulo se lo hemos puesto nosotros<br /><br />(1) El cuento viene en la novela de Chinua Achebe 'Todo se derrumba'</span></p>]]></description>            <pubDate>Tue, 27 Oct 2009 13:27:08 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Eusebio García Luengo: 'La Patria me requiere. Llama al capitán Sandio' (*)</title>            <link>http://senocri.blogcindario.com/2009/10/00295-eusebio-garcia-luengo-la-patria-me-requiere-llama-al-capitan-sandio.html</link>            <description><![CDATA[<strong><p align="justify"><span style="font-size: x-small;">(Terminamos, con este esperpento, el recordatorio de un escritor olvidado pero magn&iacute;fico, D. Eusebio Garc&iacute;a Luengo. Lo titul&oacute; <em>'Conato y fracaso de un esperpento'</em>. Y ya nos hubiera gustado a nosotros y a &eacute;l que la sublevaci&oacute;n militar fascista del 36, en Espa&ntilde;a, en la Historia de Espa&ntilde;a,&nbsp;hubiera sido eso, <em>'un conato'</em> y <em>'un esperpento'</em>. Este teatrillo, sin embargo, le viene bien a la intentona golpista de 1982 de Milan del Bosch con sus tanques paseando por Valencia, o Tejero y sus guardias civilones asaltando el Congreso)<br /></span><br />----------<br /><br />Eusebio Garc&iacute;a Luengo: 'Conato y fracaso de un esperpento'</p><p align="justify">Nueva Cultura, n&ordm; 11. Valencia. (Marzo-abril de 1936)</p><p align="justify">*&#12288;</p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: <em><span style="color: #ff9900;">(Pasea por la estancia y atusa los bigotes como cumple a un general que se estime</span></em>) -- Las hordas imp&iacute;as avanzan. Carajo, no va haber m&aacute;s remedio que ponerlos sobre la mesa. Todo sea por Dios y por El, que, al abrazarme me dijo: "Gordete, ya s&eacute;, t&uacute; har&aacute;s lo tuyo. Espero y entretanto, paciencia y mala leche. Es el lema de mi reinado". &iexcl;Gurriato! <em><span style="color: #ff9900;">(Se presenta el ordenanza, guerrera corta y gorro ladeado)</span></em></span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">ORDENANZA</span>:<em><span style="color: #ff9900;"> (Con resorte mec&aacute;nico y achulado)</span></em> Mi general.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: Pienso sublevarme. T&uacute; que conoces la tropa, &iquest;qu&eacute; opinas?</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">ORDENANZA</span>: Mi general, moriremos por Us&iacute;a. Respective a la tropa, son unos mandrias y mastuerzos. Me amaga que incluso haya republicanos y acr&aacute;ticos. Se les tienta las costillas y en paz cristi.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: T&uacute; eres leal, Gurriato. No en balde te has educado, sin contaminarte, en los Hu&eacute;rfanos del Cuerpo. Conoc&iacute; a tu madre y siempre te he estimado. Pero esos pendejos... La Patria me requiere. Llama al capit&aacute;n Sandio.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">CAPITAN</span>: <em><span style="color: #ff9900;">(Pinturero, ruido y vuelo, prosopop&eacute;yico)</span><span style="color: #ff9900;"> (Llega con sofoco)</span></em> Es la hora mi general. El triunfo de las izquierdas equivale a la desmembraci&oacute;n de la Patria y el vituperio del Ej&eacute;rcito. &iquest;Hemos de consentirlo?</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: De ning&uacute;n modo, capit&aacute;n. Salvaremos a Espa&ntilde;a. Pero los tiempos han cambiado. Son ominosos como aquellos de los que habla la Historia. Mi glorioso padre se sublev&oacute; 57 veces en 3 a&ntilde;os. Al v&eacute;rsele llegar al cuartel ya se sab&iacute;a que peligraba la Naci&oacute;n. Yo sufro la verg&uuml;enza de no haber podido sacrificarme a&uacute;n y salvarla. Siempre se me adelantan. Pero ahora no se pudre mi arenga, la de la Patria sojuzgada. Otras alocuciones hered&eacute; de glorioso padre. Las ensayar&eacute;. &iexcl;Soldados: el honor de la madre Patria sojuzgada... &iexcl;</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">CAPITAN</span>: &iexcl;Bravo, mi general! Con ese tono la victoria es segura.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: &iquest;Y qu&eacute; hacemos despu&eacute;s? &iquest;T&uacute; crees que el pueblo...?</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">CAPITAN</span>: No hay pueblo. Es una invenci&oacute;n de los dinamiteros. Se descacharran en cuanto oyen un charrasco y una corneta. Con su pito y unos desfiles bien administrados...</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: &iquest;Y eso que llaman econom&iacute;a?</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">CAPITAN</span>: Acu&ntilde;aremos mas monedas. Es muy f&aacute;cil.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: &iquest;Y los obreros? En tiempo de mi glorioso padre no los hab&iacute;a, ni falta que hac&iacute;an. &iquest;De d&oacute;nde habr&aacute;n salido los malditos? &iquest;Con qui&eacute;n cuentan?</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">CAPITAN</span>: En mi compa&ntilde;&iacute;a hay un cabo adicto. Me consta, porque tengo con &eacute;l cambalache de cocina y adem&aacute;s estuvimos el otro d&iacute;a de...</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: Malos pasos te andas, capit&aacute;n. &iquest;Y qu&eacute; tales pr&oacute;jimas?</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">CAPITAN</span>: Hab&iacute;a una pechugona como a Us&iacute;a le apetecen.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GRAN PREBOSTE DE ORDINIS RAPI&Ntilde;ARUM</span>: Anda y que te zurzan. Piensa el ladr&oacute;n que todo el mundo es de su condici&oacute;n. Se&ntilde;ores, salud y pesetas. Viva la euforia. Viva la pepa y ol&eacute;. Me voy a "<em>dir</em>" a Venezuela; queda aquello vacante. Tengo bigotes y soy farruco. <em><span style="color: #ff9900;">(El gran preboste se precia con toses de guapo. La vieja carojo se santigua y lanza arreniegos. Ri&ntilde;ones y sacrist&iacute;a. El esperpento)</span></em></span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">CAPITAN: </span></span>Estos son mis poderes.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;">Te van a dar pocos. Pero no hay que alborotar. No vale la pena. Todo es grotesco. Sigue el esperpento. Qu&eacute; algarab&iacute;a. Los santos se remangan, las se&ntilde;oras se han soltado el mo&ntilde;o y los matones apoyan con las pistolas el reparto de invitaciones para el mitin fascista. S&oacute;lo el pueblo guarda compostura.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: </span>Votad a Espa&ntilde;a. Un ejercito fuerte. Verdaderas goller&iacute;as. No hay quien d&eacute; m&aacute;s. Os dar&eacute; una Espa&ntilde;a grande.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL PUEBLO, MUY FINOLIS, SIN ADEMANES</span>: No, gracias. Me la dar&eacute; yo solo. No le conocemos a usted. Mejor dicho, le conocemos aunque venga disfrazao. Ni se pregunta. Votaremos por el jefazo. Ya lo creo que botaremos. Se dar&aacute; el bote. &iquest;&Iacute;bamos a renunciar a una Espa&ntilde;a grande y a hotel propio?...</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: <em><span style="color: #ff9900;">(Hipa sobre el bigote lacio)</span></em> Estamos solos, capit&aacute;n. Nadie nos hace caso. Los soldados ir&iacute;an a denunciarnos a sus malditas sociedades obreras y se reir&iacute;an cuando les hablara de la patria sojuzgada.</span></p><p align="justify"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">CAPITAN</span>: Mientras no me revolucionen la cocina...</span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="font-size: medium;"><span style="color: #ff0000;">EL GENERAL GORDETE</span>: Vamos a ver a tu suripanda. Solo a esa le gustan ya las espuelas. &iexcl;Qu&eacute; degeneraci&oacute;n de pa&iacute;s!<br /></span><br /></span>_______<br /><br /><span style="font-size: x-small;">(*) T&iacute;tulo A&ntilde;adido Nuestro</span></p></strong>]]></description>            <pubDate>Fri, 23 Oct 2009 13:26:47 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Eusebio García Luengo: Eso del Pen-Club es una pamema (*)</title>            <link>http://senocri.blogcindario.com/2009/10/00294-eusebio-garcia-luengo-eso-del-pen-club-es-una-pamema.html</link>            <description><![CDATA[<strong><span style="font-size: medium;"><p align="justify"><span style="font-size: x-small;">Pen-Club<br /><br />por Eusebio Garc&iacute;a luengo<br /><br /></span>Valencia, Nueva Cultura (1), n&ordm; 9 (Diciembre del 1935)</p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">Eso de la convivencia de los escritores es una pamema. Sobre todo, si no se especifica para qu&eacute; y qui&eacute;nes y c&oacute;mo. Todo importa sobremanera. Que los escritores se emborrachen peri&oacute;dica y conjuntamente nos trae sin cuidado, por muy comedidamente que lo hagan y aunque en ello pongan el gusto m&aacute;s cosmopolita.</span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;"></span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">Que la comunidad de escritores puede ser fecunda es obvio. Lo mismo que cualquier otra. M&aacute;s nos explicar&iacute;amos, sin embargo, que los alba&ntilde;iles se reunieran mensualmente a llenar su andorga. Y que lo hicieran los escritores que no comen a diario. Pero los que son, esencialmente, escritores machorros, bald&iacute;os, capados, por mucho que se junten y se rejunten no lograr&aacute;n m&aacute;s que estilizar la reverencia, el dengue y el discreteo amadamado y de sal&oacute;n.</span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;"></span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">Creo que lo que precisan los escritores, m&aacute;s que restregarse entre s&iacute;, es carearlos de la pitanza, para que se la busquen, para que busquen la vida, a la cual el portero -&iexcl;oh, por Dios!, nada de ordinarieces!- no deja pasar al banquete.</span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;"></span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">La literatura alquitarada y destilada, de fraque, ante el t&eacute;, sin descomponerse por el tumulto de la calle, que no trasciende con tanta alfombra y tanto corcho en las paredes, puede reunirse en salones donde previamente se ha hecho el vac&iacute;o. Puede hablarse del devenir hist&oacute;rico sin sentir en herida y fulminante revelaci&oacute;n qu&eacute; es la historia ni quienes la hacen; del esp&iacute;ritu de la tragedia, de la que sus vidas y temperamentos est&aacute;n sideralmente lejanos; del problema social, sin percibir el estremecido y despe&ntilde;ado runr&uacute;n humano, ni la solidaridad de troncos e insectos, la solidaridad de los hombres en el trabajo, la m&aacute;s l&iacute;ricamente hermosa revelaci&oacute;n de todos los tiempos...</span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;"></span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">Hay un instinto, por el que un hombre ante otro mide la radical y sustantiva comuni&oacute;n humana entre ambos. Una adivinanza de ni&ntilde;o que aprecia la firmeza del pr&oacute;jimo, del compa&ntilde;ero. Se intuye frente al hombre, qu&eacute; resquicio ofrece para la colaboraci&oacute;n fundamental. Lo menos que hoy puede exigirse es una primaria disposici&oacute;n para la obra de recreaci&oacute;n del hombre. Lo que nos hace sentirnos en el mismo planeta. Estos escritores dan impresi&oacute;n fr&iacute;a y lejana. Quedan fuera de lo que, como humano, puede hoy aceptarse. El mismo hecho de reunirse como lo hacen declara su ruptura con toda colaboraci&oacute;n. Es decir, se obtiene la paradoja de que, queriendo colaborar, se incapacitan para hacerlo en el plano en que hoy es posible. Porque el escritor no tiene tanto que colaborar con el otro escritor como con todos los dem&aacute;s que no lo son. Y su obra ser&aacute; tanto m&aacute;s fecunda cuantos m&aacute;s directamente se nutra en la tierra y el hombre.</span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;"></span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">Los grupos cerrados de escritores son monstruosos y antinaturales. Se devoran a si mismos. Acaban operando sobre la nada. Creen que la m&aacute;xima amplitud consiste en que el cubierto cueste 15 pesetas en vez de 25. &iexcl;Cu&aacute;nto mejor ser&iacute;a, en todo caso, beberse un diez en cualquier tasca!</span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;"></span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">La gente de este Pen-Club, ambigua, neutra, hermafrodita literario, dice a las claras tu tono y fin, desplazado de cualquier preocupaci&oacute;n viva. El tema arrastra a muchedumbre de ellos, que ni siquiera a modo de ep&iacute;grafes precisa especificar, porque en su torno se ha proyectado ya suficiente claridad; misi&oacute;n del escritor, su funci&oacute;n social, clases de escritores, destino y papel del intelectual... Esta gente est&aacute; en la luna, en el mejor de los casos.</span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">Apuntemos s&oacute;lo esto: A tales escritores les ha llegado la literatura por modo apagado, te&oacute;rico. Son escritos reflejos y no por ri&ntilde;ones. No la han mamado en sus verdaderas fuentes. Igual que al ni&ntilde;o en mal r&eacute;gimen escolar, se le ense&ntilde;a el libro y no la cosa, el mapa y no el r&iacute;o o la monta&ntilde;a de verdad.</span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;"></span></span></p><p align="justify"><span style="font-size: small;"><span style="color: #00ff00;">Y esto otro: Son defraudadores y malversadores de la literatura, tan delincuentes que estos pol&iacute;ticos ladrones del caudal p&uacute;blico. El bien com&uacute;n de arte y belleza pretenden acapararlo. Son especuladores m&aacute;s peligrosos que los de las finanzas, son bur&oacute;cratas, son boticarios, son panaderos que quitan peso y lecheros que aguan la leche. Todo menos escritores. Debiera desterr&aacute;rseles a una isla &ndash;o a un limbo- de querubines y pol&iacute;ticos malversadores y trapisondistas. Porque, aunque parezcan contrarios, s&oacute;lo una pol&iacute;tica de latrocinio y ladronicio puede convivir con estos escritores desde&ntilde;osos, neutros. Esta pureza es la que permite y se aprovecha de aquella canalla.</span></span></p><p align="justify">&#12288;</p><p align="justify">EUSEBIO GARCIA LUENGO<br />__________<br /><br />(*) T&iacute;tulo a&ntilde;adido<br />(1) Revista dirigida por Pepe Renau, famos&iacute;simo artista pl&aacute;stico republicano. Sus carteles puede uno admirarlos en Internet</p></span></strong>]]></description>            <pubDate>Thu, 22 Oct 2009 12:09:20 +0100</pubDate>        </item>        <item>            <title>Eusebio García Luengo: Fusión, crisol y síntesis en el comisario político (*)</title>            <link>http://senocri.blogcindario.com/2009/10/00293-eusebio-garcia-luengo-fusion-crisol-y-sintesis-en-el-comisario-politico.html</link>            <description><![CDATA[<strong><span style="font-size: medium;"><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">S&iacute;mbolo y exaltaci&oacute;n hist&oacute;ricos del comisario</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">por Eusebio Garc&iacute;a Luengo</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">(Valencia, Nueva Cultura, n&ordm; 3 - II&ordm; a&ntilde;o &iquest;1935? &iquest;1936?)<br /></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">*<br /><br /><span style="color: #ff0000;">Si busc&aacute;ramos un tipo representativo, el arquetipo humano de esta &eacute;poca, no ser&iacute;a otro que el <span style="color: #00ff00;">comisario</span>. Ni el pol&iacute;tico, ni el soldado. Pues el <span style="color: #00ff00;">comisario</span> participa de ambos, en un tiempo en que todos los hombres son pol&iacute;ticos o guerreros.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">O, mejor dicho, ambas cosas a la vez, pues ya sabemos que no hay m&aacute;s que soldados pol&iacute;ticos, ni existe pol&iacute;tico que no sea militante, que es casi decir ya miliciano...</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Por todo ello, el <span style="color: #00ff00;">comisario</span> sintetiza cuantas actitudes y aptitudes humanas se cifran en el hombre. S&iacute;ntesis de humanidad de nuestro tiempo.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">La nueva significaci&oacute;n de la pol&iacute;tica &eacute;l la representa asimismo. En vez de la pol&iacute;tica secretera y est&eacute;ril, o de la chabacana; o de la sacristanesca y aviesa, &eacute;l viene a decirnos, a decir al combatiente que hay una clara pol&iacute;tica de la verdad humana, inherente a cada hombre por el hecho de ser tal, asequible a todos, impulso de las m&aacute;s sencillas acciones, motor del progreso humano.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Y el sentido de la guerra civil &eacute;l lo expresa tambi&eacute;n. A diferencia de las guerras imperialistas o de rapi&ntilde;a, el soldado necesita saber que su misma vida y su porvenir, su causa entera, se compromete en la lucha. Que combate por &eacute;l mismo.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El <span style="color: #00ff00;">comisario pol&iacute;tico</span> se lo dice, porque es la vinculaci&oacute;n al ideal y al hondo motivo humano, social, hist&oacute;rico de la lucha. Las guerras imperialistas dejan siempre amargura y odio. La incomprensi&oacute;n angustiosa es la t&oacute;nica general. Ve&aacute;moslo en la literatura de la Gran Guerra, lo mismo de vencedores que de vencidos: En las guerras de liberaci&oacute;n nacional, al contrario: Ah&iacute; est&aacute; la optimista y vital&iacute;sima producci&oacute;n sovi&eacute;tica de la guerra civil. Es porque hay guerras en las que el hombre halla su causa total y se identifica con ella. Tal identificaci&oacute;n la representa el comisario.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">La honda unidad entre <span style="color: #00ff00;">Estado</span>, <span style="color: #00ff00;">Naci&oacute;n</span>, <span style="color: #00ff00;">Gobierno</span> y <span style="color: #00ff00;">H</span><span style="color: #00ff00;"><span style="color: #00ff00;">o</span>mbre</span> la ha de revelar el comisario. En este enlace de los poderes rectores a la masa, el comisario precisa sentirse tan solidario de la masa como del poder constituido.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Y ha de centrar en &eacute;l, en magn&iacute;fico equilibrio, el instinto y la espontaneidad y la iniciativa creadora populares, con la madurez, la reflexi&oacute;n y la serenidad de una grave conciencia cultivada...</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">En la fusi&oacute;n nacional y humana que por vez primera acaso en la <span style="color: #00ff00;">Historia de Espa&ntilde;a</span> se realiza con esta guerra, el comisario tiene la misi&oacute;n de aglutinante. Para llevarlo a cabo, toda cualidad es &uacute;til: valor, cultura, conciencia, responsabilidad. Abarcar&aacute; todas las disciplinas -y la disciplina, en primer lugar- y tendr&aacute; el m&aacute;s radiante concepto del momento hist&oacute;rico.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Si el ingeniero, por ejemplo, en un momento de la <span style="color: #00ff00;">Historia </span>-aquel del ascenso de la t&eacute;cnica, que ahora pasa a manos del pueblo- es el arquetipo social, hoy lo es, bien leg&iacute;timamente, el <span style="color: #00ff00;">comisario</span>.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">El enemigo no necesita <span style="color: #00ff00;">comisarios</span>. Para &eacute;l el soldado es un instrumento mec&aacute;nico al servicio de sus fines explotadores. Para nosotros es el hombre en la m&aacute;s completa acepci&oacute;n dotado con cuanto la Historia va enriqueci&eacute;ndole... Y como c&uacute;spide de este tipo humano, el comisario.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Si aspiramos a que el hombre se realice plenamente, tal como lo andan buscando los intelectuales atentos a los problemas de nuestro tiempo, el comisario lo realiza en esta hora. Porque ha de estar versado principalmente en humanidad y nuevas humanidades, las que ahora se van creando.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><span style="color: #ff0000;">Es fusi&oacute;n, crisol, s&iacute;ntesis.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">E. GARCIA LUENGO</span></p></span></strong>]]></description>            <pubDate>Wed, 21 Oct 2009 13:42:53 +0100</pubDate>        </item>    </channel></rss>