Lunes, 27 de octubre de 2008

LA MANERA MORISCA

Por Carmen Ruiz Bravo-Villasante

“Cuenta Cide Hamete Benengeli, autor arábigo y manchego, en esta gravísima, mínima, dulce e imaginada historia…” Con estas palabras se inicia el capítulo XXII de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha que trata “De la libertad que dio Don Quijote a muchos desdichados que, mal de grado, los llevaban donde no quisieran ir”.

Lagran expulsión de los moriscos tuvo lugar entre 1609 y 1614. Y en 1615se publicó en Quijote, esa fe de vida individual y colectiva entre lailusión y la pesadilla, la experiencia, la compasión.

Seles quiso expulsar de la realidad social, del idioma y lahistoriografía, escatimándoles o negándoles ‘la nación’ hispana, queindudablemente era la suya, tratándolos con la mirada exotizante oextranjerizante. En el Renacimiento muchos delos modos cristianescos (término que tomo de un personaje cervantino)se oponían, realmente a las minorías moriscas. ¿Por qué eran tandiferentes moriscos y no moriscos? ¿En qué estribaban lasinconciliables diferencias?

Unode los principales elementos diferenciadores de la tradición culturalmorisca venía de su pertenencia al Islam. Y el Islam se caracteriza ydistingue –entonces y ahora- por su capacidad de convivencia. Loshispano-árabes (tanto cuando estaban en el poder político y culturalcomo cuando eran perdedores) consideraban que los cristianos y judíospertenecían a la misma línea de tradiciónreligiosa que los musulmanes, creían en el mismo Dios o Allah, y que atodos ellos había que reconocerles explícitamente el derecho a mantenersu rito, prácticas, fiestas, enseñanzas propias. Sabían también queentre los propios musulmanes, se admitía en gran medida la pluralidad ydiversidad lingüística, y de costumbres y practicas jurídicas. Latradición de los moros (término no peyorativo con que muchos cristianosllamaban a sus vecinos musulmanes, y como tal utilizaremos) era, pues,la más abierta de su tiempo, y un reto de civilización.

Lamanera de trato hispano-cristiana había ido asimilando e imitando lamanera hispano-mora hasta que estallaron las cruzadas. Durante losúltimos siglos de al Edad Madia los hispano-cristianos dieron muestrasde que podrían compaginar el poder con la sensatez, de manera que loshispano-moros e hispano-judíos que quedaban, en minoría, bajo sudominio estaban insertos en el conjunto social. La palabra árabemudáyyam (=mudejar) sirvió como epíteto que describía a estoshispano-moros, pero también a muchas manifestaciones culturaleshispano-cristianas; quería decir ‘mestizo’, culturalmente hablando. Lapoblación mora mudéjar mantenía más o menos esencialmente su religiónislámica; mantenían la lengua árabe o iban siendo intensamentebilingües, conocían la música, romances, pensamiento, y en general laliteratura arábiga lejana y cercana, hecha en el al-Andalus, y lahibridación e innovaciones hispano-latinas e hispano-romances. En elarte, lo mudéjar sigue siendo tan diverso como familiar, y se encuentrapor todos los rincones.

¿Aqué se querían que se convirtieran los moros, los españoles moros, trasla caída de Granada? No se trataba solo de que se convirtiera alCristianismo (cosa que algunos musulmanes ya venían haciendo), ni quefueran mestizos cultural o étnicamente. Se pretendió que seconvirtieran a un determinado cristianismo, a una ideología de cruzadaintolerante, a un modo cristianesco excluyente, y se les explicó muyclaramente en que consistía ese nuevo proyecto ‘cultural’:además de la fe religiosa islámica, tendrían que abandonar la lenguaárabe, olvidar su literatura, dejar de cantar la canciones arábigas olas enjarchadas y zejelescas, los romances fronterizos y de los moros,las comidas que recordaban las fiestas islámicas, los bailes, cantes einstrumentos arábigos o mixtos, la tradición de purificarse y ayunar enRamadán, los debates o contiendas ideológico-intelectuales. Hasta laletra árabe les quedaría prohibida. Pero, sobre todo, se les pidió unimposible: que renunciasen a su fe, tan islámica, en la convivencia yen el proyecto de una sociedad plural, y proclamasen los beneficios dela nueva doctrina dominante cristianesca, y la llamaran renacimiento.

Aestos que no renunciaron del todo al ideal, que a veces escribían sulengua romance en la hermosa y proscrita grafía árabe, llamamosmoriscos. Sentimos una especie de dolorosa actualidad al pensar quemuchos fueron expulsados de su patria, de su patria en el siglo XVII(¡¿Hace tan poco tiempo?!, como nos señalaba en una conversación, enÁvila, el gran poeta árabo-oriental, Adonis) Y que a todos se nosarrebató una parte esencial de nuestra ideal cultural. Pues ese ideal¿era sólo de los moriscos? ¿quedaron cripto-moriscos? ¿cómo pervivió laconvivencia mudéjar?

Soncuestiones y conceptos a las que se vienen dedicando los investigadorese investigadoras españoles cada vez con más profundidad, sensibilidad yprecisión (bastaría ver el reciente libro de Mikel de Epalza Los moriscos antes y después de la expulsión, editado en MAPFRE, 1992, paracomprobarlo)

Masno podemos quedarnos sólo en el pasado, en su indudable pero confinadoatractivo. Como humanistas, historiadores, pensadores, antropólogos,conscientes de que van perfilando la línea de Américo Castro, podemosllevar la inquietud hasta el presente y repensar todas estas cuestionesinterculturales más allá de la frontera-expulsión del XVII (como nosenseña a hacer Pedro Martínez Montávez, en al-Andalus, España, en laliteratura árabe de hoy, en la misma editorial y fecha) Porque hoypodemos comprender nuestro componente morisco, nuestra rica tradiciónmora y arábiga, también yendo al encuentro de de la cultura viva yactual. El conocimiento de la lengua árabe, de la estética y elpensamiento e inquietudes moras y de losalárabes todos, como diría Cervantes, tiene que volverse a sentir enmuchos lugares. Entre ellos, las tierras castellanas y manchegas. Dedonde no salieron ni fueron desarraigados nunca definitivamente.

Carmen Ruiz Bravo-Villasante
 

LEÍDO EN LA REVISTA DE LA JUNTA DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL DE LAS NAVAS DEL MARQUÉS, ‘CAMINAR CONOCIENDO', Nº 3, PAGS. 36-37. MAYO DE 1994


Tags: Literatura, arabismo, Bravo-Villasante, moriscos, Miguel de Cervantes, Adonis, Mikel de Epalza

Publicado por Senocri @ 18:56
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Comentarios
Publicado por mujermentirayel
Jueves, 30 de octubre de 2008 | 13:04
Le? y no pude dejar de pensar en los ind?genas de mi patria. No han podido ser borrados ni por el conquistador, ni por conservadores y liberales del XIX, ni por los globalizadores del XX y del XXI. Todos contra ellos.Ellos viven.