Jueves, 08 de enero de 2009
Ese río de sangre palestina. Ese río...

Si. Fue un antiguo amigo y camarada. 'Cazi na! Esto nos contesta,  por desgracia, él, con el que, efectivamente, militamos, un día, antaño, en el mismo partido:

"¡Ah! Lo del 'pueblo' palestino... Está, como el 'pueblo' judío -creo que Amos Oz coincidiría- padeciendo a los fundamentalistas de ambos bandos ayudados por sus apoyos fundamentalistas exteriores. ¿Son 'hermanitas de la caridad' los que mueven los hilos de la violencia y el terror desde ambos bandos? Ya estoy cansado de maniqueísmos."

Y como ha escrito algunos libros de poemas y ha asistido a tertulias medianamente poéticas nos ha venido a las mientes unos versos de Rubén Darío en 'Cantos de vida y esperanza':

"Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía."


Lo recordamos por él y por nosotros. ¿En estos momentos, precisamente ahora, que vemos los sesos y las sangres palestinas chorreando paredes o regando suelos no es pensar muy bajo escribir esas palabras?... ¿En qué fuente habrá bañado su alma?... ¿Dónde habrá peregrinado su carazón durante estos años?... ¿Es esa la armonía que ha traido de sus viajes?...

Porque nosotros hemos andado también y al parecer no nos hemos sumergido en las mismas aguas; hemos visto y no podemos decir que caminamos en armonía, sin sublevarnos contra nosotros mismos, si no hervimos indignados, si no nos ponemos rojos de cólera, ante este río de sangre, ante este río...

Este río de sangre palestina nos impide razonar con semejante neutralidad; con esa equidistancia de la que hace gala nuestro antiguo amigo y camarada; esa objetividad repugna a nuestra inteligencia y a nuestras entrañas; hiere los sentimientos de hombre, de padre, de amigo, de camarada; se da de bofetadas con el afán de paz, de libertad, de justicia, de igualdad, de misericordia... ; con esa indiferencia, con esa objetividad, con esa neutralidad, con esa equidistancia no podríamos andar ni un paso sin que se conmoviera nuestra conciencia solidaria.


Sabemos que hasta los comportamientos más siniestros o atroces se pueden justificar con hermosas palabras. Y podemos entenderlo, a duras penas porque es un intelectual, en Amos Oz (lo decimos porque intelectual fue Einstein y él y otros prominentes judíos denunciaron la deriva nazifascista de Menahem Begin allá por 1948) Pero, ni este escritor judío, ni nuestro antiguo amigo y camarada, nos pueden hacer comulgar con las ruedas de este molino sangriento que es el ejército sionista, por bellas palabras que utilicen, por muy bien hiladas razones que esgriman. A veces la razón produce monstruos.


Además es un empeño vano: los gritos de dolor de los asesinados se seguirán oyendo por largo tiempo porque la sangre es muy clamorosa. Y la inocente más. Cartago (perdón, los dirigentes cartagineses) intentó ahogar los llantos y los gritos desgarradores de los niños que sacrificaba, asesinándolos, ante el templo de su dios, con los cánticos de sus coros 'celestiales'. En vano. Han pasados siglos desde entonces y aun hoy nos martillean los oidos.


En fin, hoy nieva por estos lares. Una nevisca fina que llaman rabia. Porque rabiosos son sus copos cuando se clavan, como agujas, en la piel. Cada una de las palabras de este antiguo amigo y camarada eran como los copos de rabia que caen por aquí en nuestra alma.

Fue un antiguo amigo y camarada. Lo fue. Nada mas. Y nosotros, que no hablamos de fundamentalismos, aun esperamos que lo que nos ha parecido, lo que en apariencia parece, no sea más que un espejismo subjetivo.


Tags: Política, José Mª Amigo Zamorano, naturaleza política, sionismo, genocidio, Rubén Darío, Amos Oz

Publicado por Senocri @ 13:13
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Comentarios
Publicado por mujermentirayel
Viernes, 09 de enero de 2009 | 0:25
Organicemos abajo nuestra digna rabia (gran rabia y muy digna) y vayamos construyendo la fuerza necesaria para barrer tanta inmundicia.