Martes, 22 de septiembre de 2009

'Canta la hierba' es la primera novela de la Premio Nobel inglesa Doris Lessing. Ambientada en Sudáfrica, nación que conocía por haber vivido alli algunos años. Intenta reflejar la situación de los blancos y sus relaciones con los 'nativos', es decir: con los negros; es decir: con los dueños del país al que los blancos invadieron y robaron su tierra.

Narra la historia de Mary, una blanca pobre que se casa con otro blanco pobre, Dick Turner. Matrimonio casi obligado por la misma sociedad. Enlace apresurado. A la desesperada. Y que, por lo tanto, termina mal. Muy mal.

El origen de la huida de la protagonista hacia 'el hogar'(sic) lo tiene este hecho: unos cotilleos sobre ella que oye por casualidad a unas amigas.

Esta trama, como hemos dicho, ocurre en Sudáfrica. Y el fondo de ella es la situación de casi esclavitud de los negros, antaño, cuando no tenían apenas derechos. Aunque el resultado de las murmuraciones en personas de una determinada sensibilidad puede ser demoledor en cualquier lugar del mundo. Y los/as que le dan, tanto, a la 'sinhueso' deberían pensar en los males que, a veces, originan dichos comentarios que, además, ni salen de una vital necesidad, ni les proporcionan ningún beneficio a los que los hacen.

El texto en el que relata esos chimorreos, habladurías, murmuraciones... lo escribe la Premio Nobel con las siguientes palabras en las páginas 44/45 de la primera edición de 'Canta la hierba' en España:

"Pero todas las mujeres acaban siendo conscientes, tarde o temprano, de la impalpable pero potente presión para que se casen y Mary, que no era en absoluto sensible al ambiente o a las insinuaciones de los demás, la sufrió un día de improviso y del modo más desagradable.

Se hallaba en casa de una amiga casada, sentada en la veranda, de espaldas a una habitación iluminada. Estaba sola y oía voces hablando en voz baja y de repente, captó su propio nombre. Se levantó para entrar y que la vieran; fue típico de ella pensar en seguida en lo desagradable que sería para sus amigas saber que las había escuchado. Pero volvió a sentarse y esperó el momento oportuno para fingir que acababa de llegar del jardín. Y oyó la siguiente conversación, con el rostro encendido y las manos sudorosas:

-Ya no tiene quince años; ¡es ridículo! Alguien tendría que hablarle de sus vestidos.

-¿Qué edad tiene?

-Debe andar por los treinta y pico. Hace mucho tiempo que circula. Empezó a trabajar mucho antes que yo y de eso han pasado ya más de doce años.

-¿Por qué no se casa? Debe de haber tenido muchas oportunidades.

Se oyó una risita ahogada.

-No lo creo. Mi marido salió una temporada con ella y cree que no se casará nunca. No está hecha para eso, en absoluto. Debe de tener algo que no funciona.

-¿Tú crees?

-De todos modos, ha perdido mucho. El otro día la vi por la calle y apenas la reconocí. ¡De verdad! Con todos esos juegos, tiene la piel como pergamino y está demasiado flaca.

-Pero es una buena chica.

-Que no despertará ninguna pasión, te lo aseguro.

-Sería una buena esposa para el hombre apropiado. Mary es una persona fiel.

-Debería casarse con un hombre mucho mayor que ella; le convendría un cincuentón... Ya verás, uno de estos días se casará con un hombre que podría ser su padre.

-¡Quién sabe!

Otra risita ahogada, sin mala intención, pero que sonó cruel y maliciosa en los oídos de Mary. Estaba aturdida y horrorizada, y sobre todo profundamente dolida de que sus amigas hablaran así de ella a sus espaldas. Era tan ingenua, se olvidaba hasta el punto de sí misma en las relaciones con los demás, que nunca habría imaginado que la gente pudiera hacer esa clase de comentarios de ella. ¡Y qué comentarios! Permaneció donde estaba, llena de angustia, retorciéndose las manos. Luego se sobrepuso y volvió a la habitación con sus traidoras amigas, que la saludaron con cordialidad, como si un momento antes no le hubieran clavado un cuchillo en el corazón y dado al traste con su equilibrio emocional; ¡no podía reconocerse a sí mismo en la descripción que habían hecho de ella!"

(*) El título se lo hemos puesto nosotros

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Autora: Doris Lessing

Título: Canta la hierba

Título de la edición orginal: 'The grass is singing'

Tradución al español: Pilar Giralt

Cubierta: Julio Vivas

Primera edición: enero de 1984

Editorial: Argos Vergara, S.A. Aragón, 390, Barcelona-13 (España)

ISBN: 84-7178-731-2

Depósito legal: B. 1685-1984


Tags: Novela, racismo, Doris Lessing, Sudáfrica

Publicado por Senocri @ 21:31
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Comentarios
Publicado por el_trampero
S?bado, 26 de septiembre de 2009 | 13:54
Estoy leyendo poco, aunque escribiendo algo m?s, pero esta novela creo que s? la encontrar? ac? y la voy a leer pronto.
Publicado por CBarja
Lunes, 05 de octubre de 2009 | 0:39
Hola... Gracias por tu visita, y por dejar constancia, as? he podido descubrir este sitio tan interesante. En cuanto acabe con la mudanza me echo de cabeza a leer esta novela tan sugerente, prometido... Cari?itos, besos y abrazos.